Share

OECD Secretary-General

Informalidad e Inclusión Social en Tiempos de Covid-19: Cumbre Ministerial OCDE-ALC sobre la Inclusión Social

 

Discurso de Apertura de Angel Gurría

Secretario General, OCDE

13 de julio de 2020

(Preparado para su distribución) 

 

 

 

Presidente Medina, Presidente Alvarado, Vice Presidenta Ramírez, distinguidos invitados:


La pandemia le ha dado una nueva dimensión y relevancia a la discusión sobre la informalidad y la inclusión social en la región.

 

La pandemia ha llegado a ALC en un contexto de incertidumbre y dificultades


En América Latina y el Caribe, la crisis del COVID-19 llegó en un momento en que la región ya sufría de grandes incertidumbres y dificultades: desempleo, informalidad, desigualdad, clases medias vulnerables, y un aumento de la pobreza y la pobreza extrema.


La desaceleración económica que ya estábamos experimentando empeoró debido a las medidas de confinamiento, la caída de la actividad económica mundial; y la disrupción de un comercio internacional ya debilitado por tensiones comerciales se complica aún más por la interrupción de las cadenas globales de valor. También prevemos una diminución de las remesas, el turismo y la inversión extranjera directa.


Además, el espacio fiscal para reaccionar es muy limitado en la región. Entre 2008 y 2019, el déficit fiscal promedio en ALC se elevó de 0.4% a 3.0%, y la deuda pública pasó de 40% a 62% del PIB.

 

Impactos de la pandemia en el ámbito social

En este complejo panorama, la crisis está afectando principalmente a los hogares más pobres y vulnerables. La CEPAL estima que en 2020 la región sufrirá una contracción del PIB cercana al 5.3% y un aumento del desempleo de 3.4 puntos porcentuales. Esto implicaría 28 millones más de latinoamericanos en la pobreza y 16 millones más en la pobreza extrema. La región perdería los avances de dos décadas de progreso social.


Las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), que representan el 99% de las empresas y el 60% del empleo de la región, son particularmente vulnerables ante esta crisis. Las micro y pequeñas corren un alto riesgo de caer en bancarrota. La resultante pérdida de empleos podría perjudicar de manera desproporcionada a las “clases medias” vulnerables, que hoy representan el 37% de la población.


La crisis también ha revelado que los actuales mecanismos de protección social son insuficientes y que muchos ciudadanos no tienen acceso a los mismos. Son particularmente vulnerables los trabajadores informales, que representan cerca del 60% de la fuerza de trabajo en América Latina, y de los cuales dos tercios no tienen acceso a protección social (lo que equivale al 40% de la población laboral). El alto nivel de informalidad también limita la efectividad en la contención del virus, ya que la población en el sector informal se enfrenta al duro dilema de escoger entre el virus y el hambre.


El impacto de la crisis del Covid-19 también puede ser particularmente costoso para ciertos grupos, como las mujeres, los pueblos indígenas, las personas mayores, los migrantes, y los jóvenes, quienes enfrentan barreras sistémicas para integrarse al mercado laboral formal. Se espera que uno de cada cinco jóvenes en la región de ALC esté desempleado en 2020, el doble de la tasa general y tres veces más que la de los adultos. Además, 20% de los jóvenes entre 15 y 24 años, no se encuentra ni estudiando, ni trabajando. Esta proporción es aún mayor para las mujeres, donde llega al 30%. Más del 77.5% de las mujeres empleadas en el sector del trabajo doméstico lo hacen en condiciones de informalidad. También muchas se encuentran expuestas a la violencia de género, ante las medidas de confinamiento.

 

Prioridades para una recuperación incluyente y sustentable

La crisis nos da la oportunidad de emprender reformas para lograr un crecimiento más incluyente. Debemos poner la equidad y el bienestar en el centro del modelo de desarrollo de la región. Eso requiere repensar el modelo actual, que durante décadas ha generado demasiada desigualdad. Hay que forjar un nuevo pacto entre el Estado, el mercado y la sociedad que permita avanzar en la construcción de nuevos consensos.


Para ello, permítanme destacar algunas prioridades claves:


Primero, hay que combatir y vencer al virus. La salud y la economía no se oponen, se trata de un falso dilema. Hasta que haya una vacuna disponible, es fundamental permanecer vigilantes y seguir las estrategias de “test, track and trace”, el distanciamiento social y las medidas de higiene.


Segundo, se necesita avanzar hacia sistemas de protección social más sólidos y universales, que cubran a todos los trabajadores y las familias vulnerables. Algunos países han desarrollado soluciones innovadoras para mostrar el camino. Por ejemplo, Costa Rica, mediante el programa Bono Proteger, facilita una transferencia individual durante 3 meses a trabajadores informales y autónomos, así como a aquellos que perdieron su empleo. Es fundamental consolidar estos esfuerzos en el largo plazo.


Tercero, avanzar hacia una mejor gestión del gasto público y de la deuda pública. La recaudación tributaria en América Latina y el Caribe representa un promedio del 23.1% del PIB, frente a un 34.3% en la OCDE. La reforma de los sistemas tributarios y de gasto público, así como una recaudación más eficiente y transparente, la lucha contra la evasión fiscal, el aumento de los impuestos directos a personas físicas y la eliminación de los gastos fiscales ineficientes, son clave. El apoyo internacional para recaudar fondos adicionales no debe basarse solamente en el nivel de ingreso de un país, sino que debe tomar en cuenta las características y las necesidades de los países. También es indispensable una acción internacional coordinada para la gestión de la deuda.


Cuarto, promover el acceso al mercado laboral formal y mejorar las competencias, destrezas y habilidades de la fuerza de trabajo. La transformación digital ha demostrado ser una herramienta clave para preservar ciertas actividades económicas a lo largo de esta crisis. Al mismo tiempo, también ha expuesto las consecuencias negativas de la brecha digital, por ejemplo en el acceso a la educación a distancia. Por ello, es fundamental mejorar las competencias de los trabajadores ante la economía digital, así como invertir en la educación y el desarrollo empresarial.


Quinto, empoderar a la ciudadanía. Esta crisis ha llegado en un momento de bajos niveles de confianza, y los gobiernos deben aprovechar este impulso para repensar el pacto social. Tan solo un 25% de los ciudadanos en ALC tenía confianza plena en los gobiernos en 2018, y casi 80% consideraba que se gobierna por y para los grupos poderosos y las élites. Hoy más que nunca, es fundamental una coordinación y una cooperación efectiva entre los diferentes actores de la sociedad para dar respuestas eficaces, transparentes y sustentables.


Y finalmente, alinear las políticas y las medidas de estímulo económico con los compromisos y necesidades en materia de cambio climático, de defensa de la biodiversidad y protección del medio ambiente, incrementando al mismo tiempo nuestra resiliencia ante posibles desastres naturales.

 

Señoras y señores,


La inclusión social es un elemento clave de esta crisis. El Covid-19 sin duda va a poner a prueba la resiliencia de nuestros sistemas sociales, económicos y de apoyo. Va a poner a prueba nuestra capacidad colectiva para responder, nuestra coordinación de esfuerzos a nivel regional y global. Todos – gobiernos, sector privado, organismos internacionales – tenemos que trabajar en una misma dirección para asegurar una salida fuerte y solidaria de la crisis, para construir un mundo mejor para todos. Por eso la cooperación y la integración regional son fundamentales.


Nuestros esfuerzos deben orientarse a repensar el pacto social y a construir un Estado dedicado a asegurar el acceso a la salud, a la alimentación, a la educación, y a los servicios públicos de calidad. Abordaremos estos temas fundamentales en nuestro próximo estudio conjunto Perspectivas Económicas de América Latina 2020.


Le cedo la palabra a nuestros distinguidos invitados para que comenten, desde la perspectiva de sus propios países, cómo han abordado los retos de esta pandemia. Cuenten con el apoyo de la OCDE para ayudar a reconstruir un mundo mejor, más verde, más incluyente y más sustentable.


Muchas gracias.

 

 

 

Related Documents