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OECD Secretary-General

Más allá de la Crisis: Nuevos Enfoques a los Desafíos Económicos Presentes y Futuros - Seminario NAEC

 

Palabras de Angel Gurría

Secretario General, OCDE

Santiago, 25 Noviembre 2015

(Versión para su distribución)

 

 

Señoras y señores,

 

Me da mucho gusto estar con ustedes para hablarles de una de las iniciativas más importantes de la OCDE: la iniciativa Nuevos Enfoques a los Desafíos Económicos (NAEC). NAEC es una reflexión que pusimos en marcha en la OCDE como respuesta a la crisis, con el objetivo de hacer “soul searching”, aprender del pasado, y actualizar nuestros marcos analíticos para hacer frente al presente y, sobre todo, al futuro.

 

 

El contexto económico global

 

Ya llevamos 7 años de crisis y la economía mundial todavía no se recupera del todo. Nuestros países atraviesan de nuevo una fase de elevada incertidumbre, con un crecimiento que a duras penas logra remontar en la Zona Euro, una desaceleración sustancial en las economías emergentes y Japón, y renovados episodios de volatilidad en los mercados financieros. Aquí, en Chile, se acusan los efectos de un contexto regional marcado por la desaceleración del crecimiento, el deterioro de la demanda externa y la caída de los precios de las materias primas.

 

Y es que los cuatro cilindros del crecimiento —la inversión, el crédito, el comercio, y las economías emergentes— siguen funcionando a medio gas. Esto dificulta que nuestras economías,  nuestros gobiernos y nuestras sociedades puedan hacer frente a los legados que la propia crisis nos dejó: (i) bajo crecimiento; (ii) alto desempleo; (iii) aumento de las desigualdades; y (iv) pérdida de confianza en nuestras instituciones.

 

Durante varios años los países de la OCDE encontraron apoyo en la fortaleza de mercados emergentes como China y Brasil. Ahora, también éstos enfrentan momentos difíciles que han frenado el ritmo de recuperación. En un momento en el que la incertidumbre geopolítica está aumentando —desde la crisis de refugiados en Europa, los viejos y nuevos focos de conflicto en Oriente Medio o la amenaza terrorista que tan recientemente le tocó vivir en París, sede de la OCDE, o a Beirut, a Bamako, a Mali, al avión ruso estrellado en el Sinaí — nos hallamos sumidos en un estado de turbulencia generalizada. Tal fue mi mensaje al G20 la semana pasada.

 

Con las arcas públicas exhaustas, la inversión en niveles insuficientes y las tasas de interés próximas a cero es difícil concebir políticas capaces de relanzar la economía. Antes incluso de la crisis, los desequilibrios ya indicaban que íbamos en la dirección equivocada: las desigualdades económicas crecían, los fundamentos del sistema financiero no eran los adecuados, y el cambio climático era ya una realidad que empeoraba día tras día.

 

No es de extrañar que la confianza esté tan deprimida. Los ciudadanos no quieren que todo siga igual. Quieren un nuevo comienzo. Quieren nuevos enfoques ante los retos económicos.

 

 

NAEC: Más allá de la crisis

 

Fue esta realidad la que nos movió, en 2012, a lanzar la iniciativa NAEC. Nos dimos cuenta de que el “business as usual” no era una opción, y había que transformar nuestra forma de pensar y actuar en el ámbito de la economía.  Por ello hemos dedicado tres años a examinar a fondo nuestros métodos de análisis, nuestros datos y el asesoramiento que prestamos en materia de políticas.

 

La crisis ha puesto en entredicho ideas, modelos y políticas que hasta ahora considerábamos vitales y casi incuestionables en el ámbito económico. A través de NAEC estamos revisando estos modelos y conceptos, buscando nuevas soluciones que no sólo sean factibles y realistas, sino que también tengan en cuenta la complejidad y el carácter multidimensional de las políticas públicas. Por medio de nuestro equipo de Anticipación Estratégica (“Strategic Foresight”) estamos igualmente discutiendo escenarios futuros que nos permitan identificar desafíos potenciales y determinar si contamos con las capacidades necesarias para hacerles frente.  Permítanme compartir algunas de nuestras más valiosas reflexiones.

 

  • En los mercados financieros se han tomado medidas para reforzar el sistema bancario y mejorar los marcos normativos, así como para mitigar los riesgos de las entidades a las que se considera “demasiado grandes” o “demasiado interconectadas” como para dejarlas fracasar. Pero el sistema financiero en la sombra (el llamado “shadow banking”) sigue suscitando preocupación, y aún queda mucho por hacer para reforzar al sistema en su conjunto.
     
  • A nivel macroeconómico llevamos también años recurriendo a políticas monetarias no convencionales, cuyas consecuencias —dicho sea de paso— todavía no están claras. A pesar de los bajos precios del petróleo, de las bajas tasas de interés de las monedas débiles frente al dólar, y de haber pisado el acelerador fiscal, nuestras economías han respondido con lentitud. Necesitamos entender las razones de ese comportamiento y adaptar nuestras herramientas de análisis. En Europa, en teoría, con todas estas ventajas deberíamos estar creciendo cuando menos un 1% adicional. ¿Por qué no está sucediendo?
     
  • También debemos ser más receptivos a las tecnologías emergentes - el big data, la robótica y la impresión en 3D - y evaluar la manera en que la digitalización está transformando las economías, ricas y pobres, en una economía mundial cada vez más integrada a través de cadenas globales de valor. ¿Conocemos todas las implicaciones que el vertiginoso cambio tecnológico tiene para nuestras sociedades, por ejemplo en materia de empleo?

 

Por todo esto, nuestra agenda NAEC se proyecta más allá de la crisis. La necesitamos para que nos ayude a mantenernos al día y continuar siendo relevantes, planteando preguntas difíciles a retos complejos, de manera que podamos comprender mejor no sólo el pasado, sino también el presente y el futuro.

 

 

Una economía más humana, centrada en las personas

 

Uno de los principales resultados de la iniciativa NAEC, capitalizando en el importante trabajo que la OCDE ya venía realizando en temas sociales y de calidad de vida, ha sido poner el crecimiento incluyente en el centro de nuestra actividad. Un nuevo tipo de crecimiento centrado en el bienestar de las personas y en la sostenibilidad del planeta, que requiere cambiar nuestro modo de pensar y de actuar.

 

Para promover un crecimiento más incluyente, las políticas estructurales deben diseñarse atendiendo a la equidad y la justicia – no al final de la cadena, sino desde su propia concepción. Por ejemplo, los sistemas tributarios deben reformarse para ser más eficaces y, al mismo tiempo, progresivos.

  

La política de género resulta fundamental. Y por supuesto, es también clave promover el acceso a una educación de calidad desde la primera infancia, así como proporcionar un abanico más amplio de oportunidades y de competencias —tanto cognitivas como emocionales y sociales— a los grupos más desfavorecidos (mujeres, jóvenes, adultos mayores, migrantes, discapacitados o, simplemente, individuos con pocas habilidades y poca formación).

 

La productividad, junto con la desigualdad, probablemente sigue siendo la cuestión más urgente e importante a la que se enfrentan nuestras sociedades. Pero tenemos que entender que una mayor productividad es sólo una condición necesaria —que no suficiente— para elevar la calidad de vida. Esa productividad debe ser incluyente. Éste será el tema principal de nuestra próxima reunión ministerial, que Chile presidirá el próximo mes de junio.

  

Esa nueva modalidad de la productividad debe ser también sostenible y respetuosa con el medioambiente, garantizando que green y growth van de la mano. La celebración la semana próxima de la COP 21 en París ofrecerá una de las últimas oportunidades de cambiar el curso de la historia y revertir el cambio climático. Estamos en un rumbo de colisión con la naturaleza y la cuenta regresiva del carbono sigue su marcha inexorable.

 

La comunidad internacional alcanzó recientemente un acuerdo sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs). Se trata de metas de carácter universal que deben ejercer un efecto transformador. Las tareas que hemos realizado en el marco de la iniciativa NAEC contribuirán a la puesta en práctica de los SDGs. También estaremos poniendo nuestra capacidad estadística, de monitoreo y de análisis intersectorial al servicio de la comunidad internacional, para lograr la exitosa implementación de estos objetivos que nos fijamos en Nueva York.

 

Queridos amigos,

 

Debemos reflexionar sobre nuevas formas de afrontar los retos actuales y aprovechar las oportunidades que nos brinda el futuro. Este año 2015 ha sido clave para avanzar la agenda de desarrollo, y esperamos que en los próximos días, en París, alcancemos un acuerdo efectivo para luchar contra el cambio climático. En la OCDE aspiramos a contribuir y dar forma a este futuro mejor. Lo creemos posible. Con la reflexión y los instrumentos que surgen de la iniciativa NAEC, aspiramos a seguir avanzando en el diseño, desarrollo y puesta en práctica de mejores políticas para una vida mejor.

 

Muchas gracias por su atención. 

 

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