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OECD Secretary-General

Lanzamiento Virtual del Estudio Económico de Costa Rica 2020

 

Discurso de Ángel Gurría

Secretario General de la OCDE

15 de julio de 2020 - OCDE (Francia)

 

 

 

Presidente Alvarado, Ministros, señoras y señores:


Me da mucho gusto presentar el tercer Estudio Económico de Costa Rica elaborado por la OCDE. Esta edición es especial, no sólo porque nos estamos enfrentando a una crisis sin precedentes, sino porque se da en el contexto de la culminación del proceso de adhesión de Costa Rica a la OCDE.


Permítanme comenzar agradeciendo al Presidente Alvarado, a Dyalá Jiménez y al Ministerio de Comercio Exterior, en especial a las gestiones del Representante ante la OCDE, Embajador Manuel Tovar, por el apoyo brindado durante la preparación de este trabajo y por la excelente colaboración a lo largo del proceso de adhesión. Estoy seguro de que la adhesión de Costa Rica a la OCDE envía un mensaje de confianza a la comunidad internacional y refuerza la imagen de solidez y estabilidad ante el resto de países y organizaciones internacionales.


Este Estudio Económico llega en un momento crucial. La crisis del COVID-19 ha tenido un enorme impacto en la economía mundial. En junio publicamos nuestras Perspectivas Económicas de la OCDE, las cuales prevén una contracción del PIB mundial de entre 6% y 7.6% en 2020, dependiendo de la posibilidad de un segundo brote de la pandemia a lo largo de este año. Si bien prevemos un repunte del crecimiento económico mundial en 2021, prevemos una recuperación gradual, más en forma de “U” que en forma de “V”; la cuestión es qué tan larga será la parte baja de la “U” y cuál será el impacto en las economías y sobre todo en las sociedades.

 

Costa Rica ha progresado extraordinariamente

Ante esta difícil coyuntura, me gustaría felicitar a las autoridades costarricenses por las medidas innovadoras que han adoptado para responder a la pandemia y proteger a los más vulnerables. La iniciativa Bono Proteger, el programa de transferencias monetarias dirigido a apoyar a los trabajadores informales, así como a los que trabajan por cuenta propia o los que perdieron su empleo, han demostrado ser eficaces para apoyar a los que más lo necesitan.


El Estudio de la OCDE también demuestra el considerable progreso de Costa Rica en los últimos años. Las medidas adoptadas para reforzar su entorno macroeconómico, incluyendo la mejora de la política monetaria dándole más independencia al Banco Central, han resultado esenciales para incrementar el nivel de vida en el país. En los últimos 30 años, el crecimiento ha sido constante y el PIB per cápita se ha triplicado.


Asimismo, el robusto sistema de salud de Costa Rica ha elevado el bienestar de su población a niveles comparables con algunos de los de los países más avanzados de la OCDE. Costa Rica también tiene la mayor esperanza de vida al nacer en América Latina y su nivel de bienestar autodeclarado se sitúa por encima del promedio de la OCDE.


Costa Rica ha optado por la apertura comercial para atraer inversión extranjera directa, conseguir ascender en las cadenas de valor mundiales y diversificar sus exportaciones. La inversión extranjera directa en el país representa aproximadamente un 5% del PIB, superando las de otros países de región, así como el promedio de las economías de la OCDE.


Además, Costa Rica es uno de los pocos países que ha logrado revertir la deforestación, y aprovecho para aplaudir la decisión del Presidente Alvarado por haber fijado la ambiciosa meta de conseguir cero emisiones netas de carbono en 2050. Para alcanzar tal objetivo, será esencial reducir las emisiones del sector del transporte.


A pesar de estos avances, Costa Rica sigue enfrentando retos importantes. Nuestro Estudio también analiza estos retos. Permítanme destacar algunos de los que considero más relevantes.

 

La pandemia está castigando enormemente al crecimiento y al empleo

La crisis del COVID-19 constituye un enorme reto para el país. Debido a la gran apertura de su economía, Costa Rica se verá enormemente afectada por los trastornos en las cadenas mundiales de valor, el aumento de volatilidad en los mercados financieros y las disrupciones en el turismo y el comercio internacional.


Según nuestras proyecciones, en 2020 el PIB de Costa Rica sufrirá una contracción de entre un 4 y un 5%, y prevemos una recuperación muy gradual para 2021, con un crecimiento del PIB de entre el 1.5% y el 2.7%. Esto dependerá de si hay un segundo brote de la pandemia.


La contracción del PIB prevista es inferior al promedio de la OCDE, y de hecho la más baja de la región, aunque el desempleo podría aumentar sensiblemente en caso de una segunda ola de la pandemia.


Además, la situación fiscal de Costa Rica sigue siendo frágil. Los déficits presupuestarios y el aumento de la deuda pública amenazan los notables logros conseguidos por el país. El saldo presupuestario total pasó de registrar un superávit en 2007 a incurrir en un déficit del 7% del PIB en 2019, más alto que la mayoría de los países de la OCDE. Y la deuda se ha duplicado, hasta situarse en un 58% del PIB en 2019.


Finalmente, quiero destacar dos desafíos sumamente importantes, que Costa Rica comparte con los demás países de América Latina: los altos niveles de informalidad y la desigualdad. La informalidad en Costa Rica afecta a cerca de un 45% del empleo, y es posible que esta cifra se incremente dadas las perspectivas económicas poco prometedoras. Costa Rica también cuenta con mayores niveles de desigualdad que muchos países de la OCDE, con un coeficiente de Gini de 0.48. La brecha de participación de la mujer en el mercado laboral es especialmente amplia: en Costa Rica solo trabajan un 50% de las mujeres, frente al promedio de la OCDE del 70%. Las responsabilidades de cuidado son el principal obstáculo para acceder al mercado de trabajo, especialmente para mujeres en hogares con ingresos bajos. Aunque Costa Rica ha avanzado recientemente en la ampliación de los servicios educativos en las primeras etapas de la infancia, son necesarias nuevas medidas, inclusive la implementación de la licencia por paternidad, para fomentar la integración de las mujeres en la fuerza laboral.

 

Recomendaciones de la OCDE

Para hacer frente a estos desafíos, nuestro Estudio señala algunas recomendaciones que ayudarán a Costa Rica a superar esta crisis y avanzar hacia un crecimiento más resiliente, incluyente y sustentable. Permítanme destacar algunas de las más importantes:


Primero, la prioridad fundamental a corto plazo es combatir y vencer el virus. Las medidas económicas y de confinamiento actuales están ayudando a contener la pandemia, pero es esencial incrementar las capacidades de realización de pruebas y de seguimiento, así como prepararse para un aumento de la demanda del sistema de salud. También es crucial aumentar el apoyo a empresas y trabajadores para limitar el número de cierres empresariales, así como una segunda ola de despidos.


Segundo, implementar de manera completa y oportuna la reforma tributaria aprobada en diciembre de 2018 para garantizar la sustentabilidad fiscal. No cabe duda de que el déficit presupuestario seguirá aumentando debido al gasto y a las medidas adoptadas para responder a la pandemia. Por lo tanto, será esencial mejorar la gestión de la deuda, el cumplimiento a cabalidad de la regla fiscal y volver a una senda de reducción del déficit una vez se haya consolidado la recuperación económica. No antes, por cierto.


Tercero, aumentar la eficiencia del gasto público. A pesar del progreso registrado en los últimos años, es necesario redoblar esfuerzos para garantizar que los incrementos del gasto público sean incluyentes y eficientes. Las reformas de empleo en el sector público y en materia de contratación pública que se están debatiendo actualmente serán fundamentales para impulsar la eficiencia, evitar duplicaciones y generar más capacidad para destinar gasto e inversión hacia incrementar la inclusión y la productividad.


Cuarto, fortalecer la competencia. La nueva ley de competencia resuelve muchas de las debilidades previas de Costa Rica en este ámbito, como la falta de independencia y de recursos de las autoridades. Ahora, será vital cumplir estrictamente con la hoja de ruta de implementación. Además, deberían eliminarse gradualmente las exenciones existentes a las normas de competencia, como las otorgadas a algunos productos esenciales como el arroz, el azúcar o el café, ya que pueden elevar los precios de la canasta básica de mercado, afectando de manera particular a los más vulnerables.


Quinto, mejorar la regulación para aumentar la productividad y la creación de empleo. En Costa Rica, las regulaciones se encuentran entre las más onerosas en las economías avanzadas y emergentes, y las barreras de entrada son particularmente altas. También se podría mejorar aún más la metodología para establecer precios controlados, así como el desempeño de las empresas estatales. El Estado está haciendo frente a retos sin precedentes derivados del COVID-19, pero será fundamental retomar lo antes posible la actividad económica que este desarrolla a través de las empresas públicas.


Por último, aunque no por ello menos importante, reconstruir el pacto social. Debemos avanzar hacia sistemas de protección social más sólidos y universales, que den cobertura a familias y trabajadores vulnerables, mejoren la inclusión financiera, y amplíen las habilidades y la educación, particularmente en el contexto de la transformación digital. Además, ampliar el acceso a guarderías infantiles en las primeras etapas de la infancia impulsaría la participación de la mujer en el mercado de trabajo.

 

Señoras y señores:


Costa Rica ha logrado un progreso extraordinario, pero sigue enfrentando retos muy importantes. Sus esfuerzos para implementar reformas y avanzar en la aplicación de mejores prácticas es inspirador. Mantener ese impulso de reforma es la mejor respuesta al período de crisis e incertidumbre que vivimos actualmente. En esta difícil coyuntura, también es esencial aumentar la integración y la cooperación regional. Solo saldremos adelante si avanzamos juntos.


Esperamos que el Estudio que presentamos hoy sirva como orientación para que el Gobierno haga frente con éxito a los desafíos que tiene por delante.


Cuenten con la OCDE para seguir trabajando con y para Costa Rica en el diseño, formulación e implementación de mejores políticas para una vida mejor.  Muchas gracias.

 

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