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OECD Secretary-General

Conferencia de Alto Nivel - Lanzamiento del Capítulo Colombiano de la World Compliance Association (WCA) “Tendencias, Desafíos y Buenas Prácticas de Compliance”

 

Palabras de Angel Gurría

Secretario General, OCDE

25 de agosto de 2020 - OCDE, Francia

(As prepared for delivery)

 

 

Presidente Duque, Señora Canciller Claudia Blum de Barberri, Señor Cabezuela, Embajadora Llombart, Embajador Gomez de Olea, señoras y señores;

 

Es un gusto participar en el lanzamiento del capítulo colombiano de la World Compliance Association.


Antes que nada, quisiera felicitar a Colombia por este logro importante.


En años recientes, América Latina, y en particular Colombia, han llevado a cabo una transformación en materia de Compliance o cumplimiento. Han desarrollado un liderazgo en la implementación de reformas estructurales en temas como la responsabilidad de las personas jurídicas o los estándares de cumplimiento para las empresas. Colombia, por ejemplo, ha desarrollado una excelente guía sobre los requisitos de un programa de cumplimiento y la responsabilidad de las juntas directivas en temas de gobierno corporativo.


De hecho, 7 países de América Latina (Brasil, Argentina, Colombia, Costa Rica, México, Chile y Perú) forman parte de la Convención Anti-Cohecho de la OCDE, lo cual subraya el creciente compromiso de la región con las buenas prácticas en materia de cumplimiento.


A pesar de estos avances, la corrupción continúa siendo un problema muy grande y complejo en los países de ALC, limitando el crecimiento incluyente y poniendo en peligro el contrato social y nuestros valores democráticos. En 2018, tan solo un 25% de los ciudadanos de ALC tenía confianza plena en los gobiernos, y casi 80% consideraba que se gobierna por y para los grupos poderosos y las élites.


El cumplimiento es un elemento clave para una gobernabilidad justa y eficiente. Pero también es indispensable para luchar contra la corrupción y recuperar la confianza pública. De hecho, según el Laboratorio de Confianza de la OCDE (OECD Trustlab), la integridad es el elemento más importante para promover la confianza. Asimismo, una encuesta realizada por el Foro Económico Mundial entre jóvenes de todo el mundo muestra que casi la mitad de los encuestados considera que la corrupción y la falta de transparencia, tanto en el sector público como en el privado, son los factores que más contribuyen a la desigualdad en sus países.


Estos factores son aún más relevantes en el contexto de la actual crisis sanitaria y socio-económica, ya que la confianza de los ciudadanos en sus gobiernos es esencial para la implementación de respuestas efectivas.


Aun así, desafortunadamente proliferan las noticias sobre casos de corrupción. La pandemia del Covid-19 ha aumentado el riesgo de prácticas corruptas en las compras públicas, particularmente en la compra de medicamentos, materiales y servicios; la malversación de fondos para beneficio privado; y la influencia indebida de intereses particulares en el diseño de programas de ayuda y rescates financieros.


Por eso, hoy más que nunca, es fundamental la coordinación efectiva entre el sector privado, los gobiernos y la sociedad civil para dar respuestas eficaces y transparentes. Debemos reconstruir mejor, con igualdad y sustentabilidad. La respuesta a la crisis necesita un pacto social basado en la igualdad, la transparencia, y en una mayor rendición de cuentas; una respuesta fundada en y orientada hacia la lucha contra la corrupción. Por ello, la OCDE apoya hoy más que nunca la implementación de estos capítulos regionales de la World Compliance Association.


La OCDE también ha estado en la vanguardia del desarrollo de estándares en áreas especialmente vulnerables a la corrupción, como la Recomendación de la OCDE sobre Contratación Pública y la Recomendación sobre Gobernanza de la Infraestructura. En 2018, presentamos el Plan de Acción sobre Integridad y Anticorrupción como una herramienta para traducir el "Compromiso de Lima", aprobado en la Cumbre de las Américas en 2018, en acciones de alto impacto.


De igual modo, el mes pasado lanzamos el Manual de la OCDE sobre Integridad Pública para apoyar a los actores públicos y privados en la implementación de la Recomendación sobre Integridad Pública de la OCDE, y fortalecer la cultura de integridad en el sector público, pero también en el sector privado y en la sociedad civil. También trabajamos directamente con los Gobiernos para ayudarlos a diseñar e implementar sus estrategias nacionales de anti-corrupción. Es una de nuestras prioridades más grandes, porque no hay desarrollo posible mientras la corrupción corroa nuestros sistemas.

 

Señoras y señores,


Ningún país es inmune a la pandemia de la corrupción, y ningún país ni empresa puede permitirse el lujo de ignorarla. Cada uno de nosotros debe ser parte de la solución. En la OCDE, consideramos que el sector privado es un actor central y un socio clave para los gobiernos en la lucha contra la corrupción y esperamos reforzar nuestras acciones conjuntas para prevenirla.


Como país miembro de la OCDE, Colombia se comprometió a seguir fortaleciendo la transparencia y la integridad, poniendo énfasis en las áreas clave para el desarrollo incluyente y sustentable, como se resalta el Estudio de la OCDE sobre Integridad Pública en Colombia, que les recomiendo mucho leer.


Tengan la certeza de que pueden contar con la OCDE para apoyar los esfuerzos de cumplimiento y rendición de cuentas de Colombia y de los demás países miembros de la World Compliance Association. Si la corrupción requiere de colaboración, su antídoto y su solución la requieren aún más. Juntos ganaremos esta batalla.


Muchas gracias.

 

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