Share

OECD Secretary-General

La OCDE y España: Una relación de pasado, presente y futuro - Ceremonia Premio Nueva Economía

 

Palabras de Ángel Gurría

Secretario General

OCDE

 

2 de marzo de 2015

Madrid, España

(Versión para su distribución)

 

Presidente del Congreso de los Diputados, D. Jesús Posada; Sr. José Luis Rodríguez, Presidente de Nueva Economía; Secretaria General Iberoamericana, Rebeca Grynspan; Ministros Fátima Báñez y José Ignacio Wert; ilustres invitados; queridísima, Lulu; amigas y amigos.

 

Quiero agradecerles a todos que me acompañen en un día tan especial. Es un honor recibir este reconocimiento de Nueva Economía Fórum, una organización a la que me siento muy unido por haber participado en varios de sus eventos durante mis sucesivas visitas a Madrid. Querido José Luis: la labor que realizan foro tras foro es fundamental para promover el diálogo sobre las cuestiones clave de nuestro tiempo. Prestan un gran servicio a la sociedad española. Por eso me siento muy honrado de que hayan pensado en otorgarme este Premio, que en ediciones anteriores recibieron personalidades tan ilustres.

 

Acepto este premio como un gesto de reconocimiento hacia la labor de la OCDE y de los más de 2,700 profesionales que trabajan en nuestra Organización. Nuestra misión es promover “mejores políticas para una vida mejor”, y eso es, simple y llanamente lo que hacemos: trabajamos día tras día para construir un mundo mejor a través de la cooperación internacional, el intercambio de experiencias entre los países y el fomento de mejores prácticas y estándares internacionales.

 

Este galardón reconoce en especial la contribución de la OCDE en la apertura de España al exterior y la modernización de sus políticas económicas y sociales durante más de medio siglo. Permítanme compartir algunas reflexiones al respecto, sobre cómo la relación de la OCDE con España tiene un significativo, pasado, un intenso y útil presente y, sobre todo, un brillante y promisorio futuro.

 

Pasado: Acompañando a España en su modernización y apertura

 

España y la OCDE caminan juntas desde que se creó nuestra Organización. La OCDE es la heredera de la OEEC (Organización para la Cooperación Económica en Europa), que se estableció tras la Segunda Guerra Mundial para administrar el Plan Marshall. España fue uno de los 19 países que firmaron la Convención constituyente de la OCDE, en diciembre de 1960, que permitió establecer la Organización un año después. Eran tiempo en los que España comenzaba a abrirse al mundo, todavía en el marco de la dictadura, pero ya con una clara vocación de internacionalizar su economía.

 

La OCDE aportó mucho a este proceso. El acceso a comités sectoriales y a la experiencia de otros países ayudó a España en un período muy importante de su historia, contribuyendo a su modernización económica. Durante la segunda mitad del siglo pasado, y muy especialmente con la llegada de la democracia, el ingreso en la Unión Europea y la expansión en América Latina, la economía y la sociedad españolas avanzaron enormemente. La OCDE siempre estuvo ahí, con su asesoramiento en políticas sectoriales; con sus informes regulares sobre la economía española; con los datos que permitían a España compararse con los demás y aprender qué experiencias y qué reformas habían funcionado en otros países y cuáles no.

 

Yo llegué a la OCDE en 2006, pero me siento muy afortunado de haber sido testigo de la modernización de España desde mucho antes. Visité este país por primera vez en 1968, y desde entonces, en más de cien visitas, no he dejado de verlo cambiar y avanzar. Como Ministro de Exteriores y después de Hacienda con el Presidente Zedillo, en el México de los años 90, fui protagonista del fortalecimiento de los vínculos entre Hispanoamérica y España, y promotor de las inversiones españolas y su contribución para dinamizar nuestras economías.

 

También estrechamos nuestros vínculos políticos y culturales con el establecimiento de las Cumbres Iberoamericanas, desde 1991. España, con su doble ADN europeo y latino, jugó siempre un papel de puente entre ambos lados del Atlántico, como pude comprobar cuando negociamos el Acuerdo de Asociación México - Unión Europea. Sin el apoyo de España no habrá sido posible.

 

Presente: Ayudando a España a salir de la crisis

 

Ya desde la OCDE, he tenido la oportunidad de contribuir a abordar los importantes retos que España ha enfrentado durante los últimos años. Con pocos países hemos trabajado tan estrechamente como con España, primero con el Presidente Zapatero y después con el Presidente Rajoy y sus ministros. Esto ha sido posible gracias a excelentes Embajadores como Fernando Ballestero, Cristina Narbona y Ricardo Díez-Hochleitner. Ellos han sido no sólo embajadores de España ante la OCDE, sino también de la propia OCDE ante España, promoviendo nuestro trabajo en este país.

 

Hasta 2008, la economía española fue una de las más dinámicas de la OCDE. En el punto álgido del boom económico español, el turismo y la construcción representaban una cuarta parte del PIB y una quinta parte del empleo.

 

Sin embargo, esta situación hizo a la economía española especialmente vulnerable ante la crisis que golpeó la economía mundial a partir de 2008. Aunque la profundidad de la recesión en términos de PIB real fue similar a la de otros países avanzados, España sufrió un aumento del desempleo mucho mayor y las finanzas públicas se deterioraron con más intensidad, siendo estos dos factores, en gran medida, de carácter estructural.

 

Quizá el diagnóstico sobre la magnitud del problema llegó tarde y se podría haber actuado con más oportunidad, pero España tuvo la suerte de entrar en la crisis con superávit y por eso, pese al dramático aumento de la deuda pública sobre el total del PIB —cercano ya hoy al 100%— todavía estamos algo mejor que países vecinos como Portugal (125%) o Italia (130%). De hecho, España está alrededor del promedio de la OCDE en esta materia.

 

Desde el principio, la OCDE ha venido acompañando las importantes y necesarias reformas estructurales que se necesitaban para salir de la crisis. Tuve la ocasión de reunirme con el Presidente Rajoy hace exactamente 3 años, al poco de iniciar su mandato, y juntos discutimos cómo podíamos apoyar desde la OCDE su ambiciosa agenda de reformas. Esto nos ha permitido colaborar estrechamente en reformas concretas como la del mercado laboral y la de la administración pública, y asesorar en materia macroeconómica, fiscal y de políticas sociales.

 

La reforma laboral no fue fácil, pero está permitiendo crear empleo con un umbral más bajo de crecimiento, de tan sólo el 1%. La creación de empleo aumentó 2.5% y permitió añadir 433,000 empleos del último trimestre de 2013 al último trimestre de 2014. Actualmente trabajamos estrechamente con la Ministra Báñez para incidir en las políticas de activación, haciéndolas más efectivas.

 

Por su parte, la reforma de la administración pública, en la que hemos colaborado con la Vice Presidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el equipo de la CORA, está sentando las bases para un sector público más moderno, eficiente y adecuado a las demandas de la sociedad.

 

Por supuesto, también hemos venido apoyando a España con nuestros informes económicos y revisiones sectoriales regulares. Un buen ejemplo es el propio informe de Evaluación de las Políticas Medioambientales que he presentado esta misma mañana con la Ministra Tejerina, y que venimos haciendo para España desde 1997 con el objetivo de valorar qué se hace bien y qué se puede mejorar para lograr un crecimiento más verde y más sostenible.

 

Desde el comienzo de la crisis, también hemos entregado al gobierno tres informes sobre la economía española, con recomendaciones inmediatas sobre cómo restaurar la sostenibilidad de las finanzas públicas, consolidar la estabilidad del sector financiero y mejorar la competitividad de la economía española, haciéndola también más incluyente. Pero también con una visión de más largo plazo, que garantice que las acciones que se están tomando sienten las bases de un nuevo modelo de crecimiento y bienestar para este país.

 

Futuro: Sentando las bases de la economía española de las próximas décadas

 

Esto me lleva al último punto que quería compartir hoy con ustedes: la relación de futuro.

 

El escenario macroeconómico español ha mejorado de forma significativa, con seis trimestres consecutivos de crecimiento y un repunte de la demanda doméstica, en particular del consumo privado. Esto situará a España entre las economías con mayor crecimiento de la eurozona en 2015, con tasas de alrededor del 2%. Nuestra previsión es que esta recuperación se acelerará paulatinamente, conforme la economía española vuelva a generar confianza en los mercados y en la sociedad.

 

Sin embargo, con un 23.7% de desempleo y muchas familias teniéndolo difícil para llegar a fin de mes, todavía queda mucho por hacer. Para nosotros, la relación de futuro entre la OCDE y España pasa por contribuir a redefinir el modelo económico y de desarrollo de este país para hacer frente a estos desafíos.  Es ese tránsito del ladrillo a la neurona del que vengo hablando desde hace tiempo.

 

La OCDE puede ayudar a España a avanzar hacia una economía del conocimiento y la sostenibilidad, que sólo será posible si el país se dota de marcos fiscales y regulatorios que favorezcan el emprendimiento y atraigan inversión. También tenemos que impulsar un sistema integral de innovación, que tienda puentes entre las empresas y las universidades y que movilice de manera adecuada y coherente los recursos públicos y privados a favor de la investigación y el desarrollo.

 

Reorientar la economía hacia actividades que incorporen más valor agregado, más tecnología y más capital humano es clave para ser competitivos: asegurando que se maximiza el enorme potencial del sector servicios de este país, y que también se aprovechan las oportunidades que ofrece una re-industrialización inteligente. Sólo así seguiremos mejorando la productividad y podremos aprovechar las enormes oportunidades que ofrecen las nuevas cadenas globales de valor.

 

En este sentido, venimos trabajando  con varios ministerios en una nueva Estrategia Nacional de Competencias, a fin de que los jóvenes españoles adquieran la formación y experiencia práctica necesarias para triunfar en un entorno cada vez más global, competitivo y exigente. Es precisamente a los jóvenes a los que les debemos no sólo un apoyo especial para superar las dificultades a las que se enfrentan, sino también un nuevo espacio de oportunidad y de esperanza.

 

A esas generaciones futuras les debemos también un mundo más justo y más limpio. Por eso desde la OCDE continuaremos también trabajando para España desde la perspectiva global. Seguiremos creando estándares internacionales que —sin cortarle las alas al potencial transformador de las nuevas dinámicas globales— aseguren que los beneficios de la globalización son disfrutados por todos, y no hipotequen el futuro del planeta.

 

Y continuaremos impulsando una ambiciosa agenda de cooperación en temas como la lucha contra los paraísos fiscales, la calidad de la educación, el combate contra el cambio climático o la cooperación del desarrollo. En todos ellos la OCDE ha sido pionera y sigue a la cabeza: BEPS y AEOI en materia fiscal; PISA y PIAAC en educación y competencia; los impuestos al carbono y los permisos negociables de emisión en el ámbito medioambiental; el CAD y la ayuda oficial al desarrollo, que venimos midiendo desde hace años para mejorar su eficacia y coherencia.

 

Algo que venimos denunciando muy especialmente desde la OCDE en los últimos años es la pérdida de la confianza de los ciudadanos en las instituciones: gobiernos, partidos políticos, empresas, sindicatos, organismos internacionales… La corrupción, la creciente desigualdad, la percepción de que las cosas sólo marchan bien para unos cuantos y que las instituciones están capturadas por intereses particulares que no responden al interés colectivo generan desconfianza, desánimo, desencanto, fractura social. Pero además, los ciudadanos no sienten que las políticas públicas les ayuden a solucionar sus problemas, a mejorar su calidad de vida, a que sus hijos disfruten de más oportunidades que las que ellos han tenido.

 

Desde la OCDE estamos lanzando un nuevo esfuerzo horizontal para intentar restaurar esta confianza. ¿Cómo? Impulsando prácticas e instrumentos que permitan avanzar en el buen gobierno tanto público como corporativo, en la responsabilidad social, en garantizar que la política pública funcione con transparencia y eficiencia, al servicio del pueblo. Asimismo, con nuestra iniciativas BLI (Better Life Index) y NAEC (New Approaches to Economic Challenges) estamos ayudando a repensar la propia actividad económica, para garantizar que las políticas se centren en el  progreso de las personas y las sociedades.

 

Necesitamos regenerar nuestras sociedades, revivir el contrato social, reorientar la actividad económica hacia el bienestar de los ciudadanos. Por todo ello, aspiramos a seguir siendo la Organización de referencia en la mejora de todos los ámbitos de las políticas públicas, trabajando estrechamente con nuestros miembros, con el G7 y el G20, y con las muchas economías emergentes y Organismos Internacionales y Regionales en la búsqueda de soluciones a los retos de nuestro tiempo.

 

En definitiva: seguiremos trabajando por una España mejor en un mundo mejor

 

Queridos amigos,

 

Albert Einstein dijo una vez que prefería no pensar nunca en el futuro, porque llega demasiado pronto. Efectivamente, el futuro ya está aquí.

 

Yo quiero agradecerles hoy este reconocimiento no sólo en nombre de lo que la OCDE y un servidor hayan podido hacer por España en el pasado o por lo que estamos haciendo en el presente, sino por lo mucho que nos queda por hacer para conquistar para todos los españoles ese formidable futuro de oportunidades que tenemos por delante.

 

El camino hasta llegar aquí no ha sido fácil, especialmente en los años más recientes. Pero podemos estar satisfechos de lo hecho, algo que sólo debe servir como fuente de inspiración para afrontar con optimismo y energías los enormes retos pendientes.

 

La OCDE está y estará a su lado precisamente para honrar el nombre de este Premio, porque lo que nos mueve no es otra cosa que la voluntad de alumbrar una nueva economía al servicio del ser humano.

 

Muchas gracias.

 

 

 

Related Documents