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OECD Secretary-General

International Forum on Public Employment Policies

 

Remarks by the OECD Secretary-General at the International Forum on Public Employment Policies, Madrid, Spain, 25 July 2014


As prepared for delivery

 

Señor Guy Ryder, Ministra Báñez, Ministras y Ministros, Señoras y Señores,

Es un honor participar en la clausura de este Foro Internacional sobre Políticas Públicas de Empleo. Quiero felicitar al Gobierno Español por la estupenda organización de este encuentro, que da continuidad a los trabajos y discusiones que comenzamos en México el pasado mes de noviembre. Y quiero también agradecer a todos los participantes por el intercambio de ideas e impresiones que hemos compartido aquí en Madrid.


Permítanme comenzar agradeciendo al Presidente Rajoy su confianza en la OCDE y manifestar nuestro firme compromiso con España y con las importantes reformas que está llevando a cabo para salir de la crisis, recuperar la competitividad y crear mejores oportunidades para todos los españoles. Entre todas estas acciones, la regeneración del mercado laboral y la creación de empleo son preocupaciones fundamentales, y nos complace asesorar y apoyar estos esfuerzos a través de encuentros como éste.

 

Un mensaje claro que resulta de este Foro es que, a pesar de algunos signos de mejora, seguimos teniendo una enorme tarea por delante. Nuestras últimas proyecciones estiman que la tasa de desempleo para el conjunto de la OCDE caerá de 7,7% a finales de 2013 a 7,1% a finales de 2015. Ocho años después del inicio de la crisis, la tasa de desempleo será todavía 1,5% más alta de lo que era a finales de 2007, y sólo habremos recuperado la mitad del empleo que se destruyó durante la crisis.


El progreso es todavía lento, y eso lo saben muy bien países como la propia España, donde la tasa de desempleo pasó del 8,6% al comienzo de la crisis hasta el 26,3% el pasado año. Aunque los datos de la Encuesta de Población Activa dados a conocer ayer confirman una gradual mejora, todavía uno de cada cuatro españoles en activo sigue sin encontrar trabajo. La situación sigue siendo preocupante, sobre todo cuando otros países de la Eurozona como Alemania y Austria tienen tasas de paro inferiores al 5%.

 

También, en toda la OCDE, nos preocupa la naturaleza del desempleo: en el primer cuarto de 2014, uno de cada tres parados había estado desempleado durante más de un año. Esto quiere decir que en los países OCDE tenemos 16,3 millones de parados de larga duración – un 85% más que en 2007!

El desempleo, y en especial el de larga duración, es una triple tragedia. Es una tragedia económica porque nuestras economías se empobrecen al no aprovechar su potencial. Es una tragedia social porque se acrecientan las diferencias entre trabajadores y no trabajadores, lo que afecta a la cohesión y aumenta las tensiones sociales. Y por supuesto, es una tragedia personal que atenta directamente contra la dignidad del propio individuo y su realización como persona.

Ante este panorama, es muy importante que esta reunión se haya centrado en las respuestas que las políticas públicas pueden aportar en cuatro ámbitos concretos: activación, juventud, emprendimiento y calidad del empleo.

 

En términos de activación, nuestros países tienen que hacer más y hacerlo mejor. Las políticas de activación son el mejor antídoto contra el desempleo, y deben centrarse en ayudar cuanto antes a quienes pierden su trabajo, para evitar que se vayan descolgando del mercado laboral y entren en la peligrosa espiral del desempleo de larga duración. Las políticas de formación y actualización de competencias son clave, y también es importante prestar especial atención a determinados grupos vulnerables como mujeres, inmigrantes, jóvenes y parados de mayor edad.


Una estrategia de activación exitosa requiere también una combinación adecuada de derechos y responsabilidades por parte de individuos e instituciones. Por eso desde la OCDE recomendamos coordinar las políticas de colocación con la administración de beneficios de desempleo y otras políticas sociales. En este sentido, me gustaría destacar el trabajo que ya estamos desarrollando con el Gobierno Español para potenciar las políticas de activación y mejorar la coordinación y labor que prestan los servicios públicos de empleo.

 

Este Foro también ha puesto especial atención a la situación de los jóvenes, uno de los grupos más afectados por la crisis. El desempleo juvenil alcanza niveles dramáticos: 57.3% en Grecia, 54.1% aquí en España, 42.8% en Italia, y niveles entre el 30% y el 40% en Portugal.

Pero incluso en países en los que la tasa de desempleo juvenil no es tan alta, observamos las dificultades de los jóvenes para acceder al mercado laboral, y en especial a trabajos que corresponden a su nivel de preparación. Para hacer frente a este problema estamos trabajando estrechamente en la implementación del Plan de Acción Juvenil de la OCDE, y apoyando a nuestros miembros europeos en la implementación de la Garantía Juvenil de la Unión Europea.

La OCDE se basa en la identificación de mejores prácticas, y en este sentido estamos seguros de que podemos aprender de la experiencia de países como Estonia, que han logrado reducir significativamente el paro juvenil en los últimos años. También estamos trabajando activamente en materia de competencias. Prueba de ello es la Estrategia Nacional - en la que acabamos de comenzar a trabajar con el Gobierno Español - para conectar mejor educación y mercado laboral, corrigiendo el déficit crónico de España en esta materia.

Un tercer aspecto que se ha discutido en este Foro es el emprendimiento como fuente de empleo. Según nuestros cálculos, los negocios emprendedores generan más de la mitad del empleo existente en las economías del G20. Por ello, la promoción de la actividad emprendedora debe ser un elemento fundamental de cualquier estrategia de creación de empleo. Desde la OCDE nos parece particularmente importante el apoyo a los emprendedores y a los autónomos, con especial atención a grupos como las mujeres, los jóvenes, los mayores, las minorías étnicas y las personas con discapacidad, que todavía están poco representados en este terreno.

Las políticas de apoyo al emprendimiento y el auto-empleo implican también la simplificación regulatoria, especialmente para las microempresas, así como sistemas de seguridad social que no desincentiven la creación de negocios y empleos, o el crecimiento de las empresas. Además es necesario impulsar las habilidades propias del emprendedor a través de la educación, con cursos, capacitación (coaching), asesoría y esquemas de tutoría (mentoring) que favorezcan un cambio de cultura gradual. Y por supuesto, tenemos que facilitar el acceso a la financiación!

 

Finalmente, un fuerte consenso que ha surgido de esta reunión es que nuestro desafío radica no sólo en la cantidad de los empleos que hay que crear, sino en la calidadde los mismos. En la OCDE estamos embarcados en un nuevo proyecto para traer la cuestión de la calidad al frente del debate sobre el empleo, para que evaluemos nuestros logros no sólo en términos de número de puestos de trabajo creados.

En Europa, el 50% de las personas que valoran pobremente sus condiciones laborales señalan que el trabajo perjudica su salud, frente a tan sólo el 20% de aquellos que evalúan positivamente su situación laboral. Además, hemos estimado que un ambiente laboral negativo aumenta el ausentismo en un 40%. Nuestro próximo informe anual (Outlook) sobre el empleo en la OCDE, que publicaremos en septiembre, comparará la calidad del empleo entre nuestros países de acuerdo a dimensiones como el nivel y distribución de los ingresos, la seguridad en el puesto de trabajo, la protección al desempleo y la calidad del entorno laboral.

Y aunque hablar de calidad pueda parecer frívolo en países como España, donde la necesidad de crear puestos de trabajo es tan imperiosa, permítanme adelantar una importante conclusión del informe: calidad y cantidad van de la mano – los países con mejor calidad laboral presentan también mejores resultados en términos de bajo desempleo.

 

Señoras y señores,


Nuestras conversaciones estos días muestran que las políticas de empleo deben estar en el centro de nuestras prioridades, desde una óptica amplia y multidimensional. No hay recetas milagrosas para crear más y mejores empleos, pero es mucho lo que podemos aprender unos de otros a través de la cooperación entre nuestros países y diálogos como el que hemos tenido aquí en Madrid. También es importante que impliquemos en esta conversación a todos los agentes sociales: patronales, sindicatos y sociedad civil.

La OCDE está al servicio de todos Ustedes y de sus países, para trabajar igual que lo hemos venido haciendo con el Gobierno del Presidente Rajoy y con la Ministra Fátima Báñez: asesorando en las reformas, evaluando su eficiencia, y aportando ideas sobre cómo seguir mejorando.

Cuenten con la OCDE!