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OECD Secretary-General

Clausura del Encuentro del Consejo Iberoamericano para la Competitividad y la Productividad

 

Palabras de Angel Gurría

Secretario General de la OCDE

14 de junio de 2018 - Madrid, Spain

(As prepared for delivery)

 

 


Queridos Enrique Iglesias y Enrique García, Secretaria General Rebeca Grynspan, Sr. César Alierta, Señoras y Señores:


Me da mucho gusto participar en el cierre de esta sesión del Consejo Iberoamericano para la Competitividad y la Productividad. Estoy seguro que ha sido un encuentro muy útil y productivo, por el contenido de las discusiones pero también por la presencia de tantos queridos amigos y en particular los dos "Enriques de América": Iglesias y García. Los felicito por la convocatoria y, muy especialmente, por la relevancia de los temas abordados.

 

El huracán tecnológico trae beneficios y desafíos

Estamos viviendo cambios con una rapidez y una fluidez excepcionales. Vivimos en sociedades conectadas, donde las fronteras entre los mundos digital, físico e incluso biológico son difusas. La transformación digital tiene el potencial de estimular la innovación, fomentar la eficiencia, mejorar los servicios y hacer el crecimiento más incluyente y sustentable.

 

Conscientes de sus múltiples ventajas, muchos países iberoamericanos ya están implementando prácticas de gobernanza digital. Entre 2003 y 2016, el Índice de la ONU sobre Gobierno Electrónico en América Latina pasó de 0.44 a 0.53, mientras que el Índice de Participación Electrónica aumentó de 0.24 a 0.52, ambos en una escala de 0 a 1. Además, los países están tomando medidas para modernizar sus servicios públicos y acercarlos al ciudadano, mediante proyectos como País Digital en Argentina o Chile Atiende.

 

Pero los beneficios de la digitalización van de la mano de nuevos desafíos que nos plantean cuestionamientos importantes sobre empleos y habilidades, privacidad y seguridad. Y es que no asistimos a una época de cambios, sino a un cambio de época.

 

El impacto de la digitalización en los temas fiscales no es solo un tema técnico

Uno de los desafíos más importantes es el impacto de estas nuevas tecnologías en nuestros sistemas impositivos y en nuestras políticas tributarias. Los nuevos modelos comerciales requieren mayor transparencia sobre cómo y dónde se crea el valor, así como el beneficio que se debe gravar en cada jurisdicción.

 

No debemos olvidar que los impuestos son la columna vertebral del contrato social, el sustento del proyecto de la "cosa pública", del bien común. Quizá tras los desacuerdos técnicos estas discrepancias técnicas refjejan divergencias sobre qué tipo de sociedad, y en qué tipo de mundo queremos vivir. Mejorar los servicios públicos requiere dar un impulso a la recaudación fiscal, que en promedio en América Latina se encuentra en el 23% del PIB, por debajo del 35% de la OCDE. La ausencia de normas internacionales claras genera el riesgo de que surjan vacíos legales y conflictos entre los distintos marcos regulatorios.

 

Con el fin de incrementar la coordinación tributaria internacional, la OCDE y el G20 impulsaron el Proyecto de lucha contra la erosión de la base imponible y el traslado de los beneficios, más conocido como BEPS. Como parte del proyecto, en el que ya participan 116 jurisdicciones, el pasado mes de marzo presentamos un informe a los Ministros de Finanzas del G20 sobre los desafíos fiscales derivados de la digitalización. Aunque el informe muestra que los países aún tienen desacuerdos importantes sobre cuestiones tributarias, también reflejó los beneficios de la cooperación. BEPS está ayudando a gravar a las empresas multinacionales de manera más efectiva, con el potencial de ingresar hasta 240,000 millones de dólares estadounidenses más a las arcas públicas al año.

 

Además, otros estándares como el Intercambio Automático de Información Tributaria (AEOI, por sus siglas en inglés) también juegan un papel clave: hasta ahora, el AEOI ha contribuido a que los países recauden 85,000 millones de euros adicionales. La recaudación fiscal no solo hace la competencia más limpia, sino que además provee a los Estados de los medios para hacer frente a la creciente demanda por mejores servicios, y crear más y mejores oportunidades para todos.

 

Ciudadanos, empresas y gobiernos tienen sus propias expectativas

Son épocas de enormes desafíos, pero también de grandes oportunidades de mejora. Frente a los cambios, los ciudadanos esperan sectores públicos capaces de adaptarse rápidamente a sus necesidades; sectores con una gobernanza más digital, más abierta y participativa. Las empresas demandan que les faciliten su trabajo, que el terreno no se desnivele frente a la competencia y que se aliente el aumento de la productividad.

 

La revolución digital está impactando de manera disruptiva en la forma de comercializar bienes y servicios, incluso en algunos casos difuminando las fronteras entre ambos conceptos, y ello impacta en la forma en que operan las administraciones tributarias. Por ejemplo, los servicios de plataforma están creando importantes industrias que en el pasado ya existían a pequeña escala, como el alquiler de una habitación o un estacionamiento, y que demandan especial atención por parte del sector público.

 

Los gobiernos deben cumplir con las prioridades del ahora y estar en permanente vigilia frente a los cambios que marcarán el mañana. Se requiere de gobiernos digitales e innovadores que impulsen el cambio y lo orienten. El camino hacia un sector público digitalmente transformado no es fácil de navegar. La Recomendación de la OCDE sobre Estrategias de Gobierno Digital guía a los países para pasar de una perspectiva de gobierno electrónico principalmente centrada en la digitalización de trámites, a un objetivo más ambicioso de gobierno digital, donde las tecnologías facilitan la transformación de la administración pública con un enfoque en los datos y centrado en las personas.

 

No hay huracán que dure cien años

La buena noticia es que el cambio hacia un Estado plenamente digital que permita el intercambio de información está sucediendo. A través del Foro sobre la Administración Tributaria de la OCDE, 50 administraciones colaboran para racionalizar y mejorar el cumplimiento tributario de las plataformas.

 

La obtención de información directa desde este tipo de plataformas ya está ocurriendo en países como Ecuador, Estonia, Finlandia y México. En la República Eslovaca, por ejemplo, se identificaron más de 500 millones de euros en impuestos al valor agregado “dudosos”, durante un período de dos años, tras la introducción de los procesos de facturas electrónicas. En Ruanda, en los dos años transcurridos desde la introducción de las cajas registradoras electrónicas en marzo de 2013, el IVA recaudado sobre las ventas aumentó un 20%.

 

Además, los programas de la iniciativa Inspectores Fiscales sin Fronteras de la OCDE han incrementado el ingreso fiscal de países en desarrollo en más de 185 millones de dólares estadounidenses. El sistema promueve el intercambio de conocimientos y competencias sobre auditoría fiscal con las administraciones tributarias.

 

Para continuar impulsando el cambio positivo, el Observatorio de Innovación del Sector Público de la OCDE sostiene que el sector público debe tener la innovación como una actividad sistémica que respalde el funcionamiento del gobierno. Estamos trabajando en el proyecto Going Digital para desarrollar lo que estoy convencido que se necesita con urgencia: un enfoque de todo el gobierno para la formulación de políticas en la era digital.

 

Señoras y señores:

La digitalización está produciendo cambios a una velocidad impresionante. Cambios en nuestras sociedades, nuestras economías y, por supuesto, en nuestros gobiernos y regulaciones. Esto no debe llevarnos a tomar decisiones precipitadas. Por el contrario, debemos tener la vista puesta más allá de la urgencia y de las tecnologías concretas, hacia el horizonte de una sociedad más incluyente, más solidaria, mejor gobernada.

 

La OCDE continuará apoyando a los gobiernos para que desarrollen sectores públicos digitales e innovadores, con instituciones adaptadas la realidad de nuestro tiempo. Es nuestro trabajo, nuestra convicción y nuestra misión apoyarlos. Con ese mismo entusiasmo y compromiso seguiremos participando en este Consejo. ¡Muchas gracias Enriques! Muchas gracias a todos.

 

 

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