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OECD Secretary-General

Aprovechando la Transformación Digital para Aumentar la Productividad en América Latina y el Caribe

 

Discurso de Ángel Gurría

Secretario General de la OCDE

25 de octubre de 2019 - Bogotá, Colombia

(As prepared for delivery)

 

 

Presidente Duque, Sra. Bárcena, Ministros, Señoras y Señores:


Es un honor inaugurar la Tercera Cumbre Ministerial sobre Productividad que lleva por título “Aprovechando la Transformación Digital para Aumentar la Productividad en América Latina y el Caribe.” Este es un evento conjunto del Programa Regional de la OCDE para América Latina y el Caribe y el Foro Global de la OCDE sobre Productividad.


Quisiera dar las gracias a los coorganizadores del evento: el Departamento Nacional de Planeación de Colombia, la Unión Europea y la CEPAL. También quiero agradecer a nuestros anfitriones colombianos por todo el apoyo brindado.

 

La productividad en América Latina

La productividad es un ingrediente clave para el desarrollo incluyente y sostenible de los países de América Latina y el Caribe. La productividad emana de la organización eficiente de nuestras economías: el dinamismo de nuestras empresas, la calidad de nuestros sistemas de educación e investigación, la inversión en tecnologías innovadoras, la difusión del conocimiento a las partes interesadas, y la disponibilidad de una adecuada infraestructura de transporte. Estos patrones ya están bien establecidos en las capas superiores de los sectores empresariales y de las universidades de la región, pero muchas empresas aún se encuentran rezagadas y necesitan contar con los medios para ser más productivas.


La productividad laboral representa alrededor del 40% de la de la Unión Europea, mientras que era más del 75% en 1950. Como lo expone nuestro informe Perspectivas Económicas de América Latina 2019, la región se encuentra en una trampa de la productividad vinculada con una estructura exportadora sesgada hacia los sectores con bajos niveles de sofisticación, como es el caso del sector agrícola. Esta estructura exportadora presenta barreras a la entrada para nuevas empresas y no genera encadenamientos hacia atrás en la economía, lo que dificulta que las Mipymes, abundantes en ALC y caracterizadas por bajos niveles de formalización, se conecten con los mercados internacionales.


Una estrategia integral de crecimiento inclusivo apoyada por la cohesión social y el emprendimiento van de la mano con mejoras en productividad.


La buena noticia es que varios países de la región ya están tomando medidas para mejorar sus niveles de productividad. Uno de los enfoques ha consistido en impulsar programas de empleo y capacitación que complementan el aprendizaje profesional. Entre otros, los programas BÉCATE en México y “Joven” en Chile, Argentina y Colombia combinan educación, capacitación para el trabajo y períodos de prácticas profesionales. El programa PROFO (Proyectos Asociativos de Fomento) de Chile tiene por objetivo mejorar las capacidades técnicas, financieras y gerenciales de las PYMEs.

 

Las tecnologías digitales: motor de la productividad

Uno de los instrumentos más potentes para incrementar la productividad, sobre todo la productividad incluyente y sustentable, es la digitalización de nuestras economías, la aplicación de las tecnologías digitales a los procesos productivos.


América Latina y el Caribe han dado pasos importantes en ese sentido. Por ejemplo, en 2015, el 73% de los países de la región ya habían desarrollado una estrategia digital, entre ellos Colombia, México, Brasil y Argentina. Gracias a estas iniciativas, se consiguió avanzar rápidamente en la conectividad de la región. De hecho, entre 2014 y 2017, más de 40 millones de personas adicionales se habían conectado a una red fija y 86 millones más estaban en línea. Asimismo, en 2018, se acordó una Agenda Digital para América Latina y el Caribe (conocida como eLAC2020), con siete áreas de acción.


También ha habido una rápida expansión de la conectividad del sector corporativo. Si bien los niveles de conectividad empresarial siguen siendo bajos en la región de ALC, varios países han alcanzado niveles de conectividad empresarial del 70-80%, lo que implica que muchas empresas de la región han conseguido expandir su alcance, y como consecuencia, sus posibles beneficios.


Es importante reconocer que la transformación digital no es un asunto que incumba a un solo ministerio u organismo. Afecta a cada esfera de política, a cada sector de la economía y a todos los ámbitos de la sociedad. Esta es la razón por la que se precisa de una agenda integral, y es también el motivo por el que los países de América Latina y el Caribe necesitan desarrollar Estrategias Digitales Nacionales que condensen una visión a largo plazo con la que personas, empresas e instituciones puedan sumarse a la transformación digital.

 

Recomendaciones para impulsar la transformación digital en ALC 

El informe de la OECD “Shaping Digital Transformation in Latin America – Strengthening Productivity, Improving Lives” que venimos a presentar en Colombia puede ser de gran ayuda. El estudio se basa en la iniciativa de la OCDE “Going Digital”, y tiene por objeto aprovechar la transformación digital para aumentar la productividad y la igualdad.


Permítanme destacar cinco de sus principales recomendaciones.


En primer lugar, es fundamental seguir mejorando el acceso a las redes de banda ancha y reducir la brecha digital que persiste entre los países de América Latina y el Caribe, así como entre las distintas regiones dentro de cada país. Ya se ha avanzado mucho en este rubro: a finales de 2017, el 62% de la población de la región tenía acceso a Internet, frente a solo el 50% a finales de 2014. Se trata de un logro impresionante, pero aún queda mucho por hacer para garantizar una transformación digital incluyente. Nuestro trabajo demuestra que unos mercados de telecomunicaciones competitivos con marcos regulatorios sólidos son cruciales para mejorar la productividad. Por ejemplo, las reformas en materia de telecomunicaciones de 2013 en México tuvieron unos efectos asombrosos sobre los precios y el acceso.


En segundo lugar, para que los beneficios de las nuevas tecnologías se materialicen, es necesario que se extiendan por toda la economía, más allá de las grandes empresas, las start-ups digitales y los sectores intensivos en tecnología digital. Si bien es cierto que un número cada vez mayor de empresas de América Latina y el Caribe dispone ahora de un sitio web, todavía solo unas pocas utilizan tecnologías digitales más sofisticadas para mejorar la productividad. Además, dado que las grandes empresas suelen asimilar con mayor facilidad las tecnologías digitales que las PYMEs, es fundamental ayudar a estas últimas para que participen en, y se beneficien de, la transformación digital.


En tercer lugar, es necesario mejorar las habilidades y destrezas de la población de América Latina y el Caribe. Muchas personas en la región todavía carecen de competencias informáticas básicas, lo que limita sus oportunidades. Los trabajadores menos calificados suelen trabajar en empleos informales y de baja productividad, con menores ingresos, horarios más largos, mayor inseguridad, peores condiciones laborales y acceso limitado a la formación. Por ello, los gobiernos deben apoyar el desarrollo de las competencias que las personas necesitan para tener éxito en la economía digital, en particular las habilidades cognitivas y las competencias relacionadas con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), así como la capacidad de continuar formándose a lo largo de la vida. Esto será clave para aumentar su productividad.


En cuarto lugar, es fundamental fomentar un dinamismo empresarial sano, que propicie el crecimiento de empresas de alta intensidad digital. Esto requiere reformas en los sectores que se ven perturbados por la transformación digital; políticas sólidas que faciliten la entrada, el crecimiento y la salida de empresas; y una regulación favorable a la innovación que posibilite el crecimiento de nuevas empresas. También es importante prestar atención a las políticas de defensa de la competencia, para evitar que la transformación digital beneficie únicamente a las empresas de mayor tamaño.


En quinto lugar, los países de la región deben aprovechar las nuevas oportunidades relacionadas con el comercio digital y el comercio electrónico, superando las barreras comerciales tradicionales y ajustando las políticas comerciales a los nuevos desafíos, por ejemplo, los relacionados con los flujos de datos, los pagos electrónicos y la interoperabilidad. Esto también requiere reforzar la integración regional en el seno de América Latina y el Caribe.


Señoras y Señores,


La transformación digital ofrece una oportunidad clave para abordar el urgente desafío que supone incrementar la productividad de manera incluyente. La OCDE está lista para seguir trabajando con los países de América Latina y el Caribe para diseñar, desarrollar e implementar mejores políticas digitales para una vida mejor.
Gracias.

 

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