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OECD Secretary-General

Foro Económico Internacional para América Latina y el Caribe - Mejores estrategias para un desarrollo sostenible

 

Palabras de Angel Gurría,

Secretario General, OCDE

París, 5 de junio 2015

(Preparado para su distribución)

 

Señor Ministro Sapin, Señor Presidente Moreno, Señoras y Señores,

 

Es un placer estar con ustedes para abrir el Foro Económico Internacional para América Latina y el Caribe 2015. Quiero agradecer al Ministerio de Finanzas y Economía de Francia y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por la sólida colaboración que han desarrollado con el Centro de Desarrollo de la OCDE para hacer este evento una realidad todos los años.

 

Este Foro no habría podido llegar en mejor momento. Después de un período de fuerte crecimiento, las economías de América Latina y el Caribe están perdiendo potencia, con algunas excepciones. Los gobiernos de la región están haciendo un gran esfuerzo en la promoción e implementación de reformas para aumentar la productividad, la competitividad y el crecimiento incluyente. Es nuestro deber ayudarlos. Permítanme compartir con ustedes brevemente la perspectiva de la OCDE.

 

 

Avances importantes

 

Durante los primeros años del siglo XXI, muchos países en América Latina lograron avances muy importantes. Entre 2003 y 2013, a pesar de la crisis financiera internacional, la región alcanzó una tasa de crecimiento anual promedio de 4%. Esto en cierta medida contribuyó a que más de 50 millones de latinoamericanos salieran de la pobreza extrema. Además, por primera vez en la historia de la región, la clase media se expandió para llegar a representar prácticamente un tercio de la población.

 

Los países de la región también han logrado mejorar la eficiencia de su recaudación fiscal. Los ingresos fiscales promedio, aunque con importantes variaciones entre países, pasaron de representar 17% del PIB a más de 21% entre 2001 y 2013, pero permanecieron 13 puntos porcentuales por debajo de la media de la OCDE, de 34.1%.

 

En materia educativa también ha habido avances. El aumento en la inversión pública en educación en la región ha permitido lograr prácticamente el acceso universal a educación primaria, aunque la cobertura siguió siendo baja en otros niveles respecto de los niveles promedio de la OCDE. Países como Brasil y México, también han encabezado avances en educación secundaria (estudiantes de 15-16 años), que se han traducido en mejoras de entre tres y cuatro puntos por año desde 2003 en las pruebas PISA.

 

 

Estos avances ahora están en riesgo

 

Desafortunadamente, muchos de estos logros se encuentran en riesgo. Los vientos favorables de la economía internacional, que en su momento ayudaron a impulsar el dinamismo económico de la región, están perdiendo fuerza. Muchas de nuestras economías no aprovecharon la bonanza para reformar a fondo y fortalecer su capacidad de crecimiento desde dentro y ahora se están desacelerando.

 

El crecimiento promedio de la región en 2014 rondó apenas el 1.1%, debilitado por la desaceleración de sus dos principales motores, Brasil y México. Por primera vez en diez años, la tasa de crecimiento en América Latina y el Caribe se ubicó por debajo de la tasa de crecimiento promedio de las economías de la OCDE. En 2015 se prevé que suceda lo mismo, pero que incluso aumente el diferencial en crecimiento a más de un punto porcentual. (2.1% crecimiento en OCDE, frente a aproximadamente un 1% en América Latina y el Caribe).

 

Esto está poniendo en riesgo la capacidad de la región para reducir la pobreza y las desigualdades. Hoy todavía casi uno de cada tres latinoamericanos es pobre y la región sigue siendo la más desigual del mundo. El 10% más rico en México o Chile tiene ingresos de alrededor de 30 veces mayores que el 10% más pobre, una diferencia tres veces mayor que el promedio en la OCDE. Además, uno de cada dos latinoamericanos no pobres podría volver a serlo en caso de que la desaceleración económica se profundice.

 

Por ello es fundamental que se mantenga el rumbo y se acelere el paso de las reformas estructurales.

 

 

Las reformas estructurales

 

América Latina y el Caribe debe seguir promoviendo e implementando reformas de fondo en materia fiscal, financiera, laboral, de competencia, de mejora regulatoria, de compras públicas, de salud, de vivienda, de desarrollo territorial, capacidad logística y crecimiento verde. Pero quisiera enfocarme en tres campos en los que la implementación de reformas de fondo resulta esencial para promover un crecimiento más incluyente y más sustentable: me refiero a la educación, las competencias y la innovación. Estos también fueron temas centrales de nuestra reunión ministerial, enfocada en la inversión.

 

En materia de educación, la región debe enfocarse en cerrar las amplias brechas socioeconómicas y de calidad en los sistemas educativos. Un estudiante latinoamericano de 15 años tiene un desempeño promedio equivalente a haber asistido dos años y medio menos a la escuela que un estudiante promedio en la OCDE. Mientras que, dentro de la escuela, el 25% más favorecido supera al 25% más desfavorecido en otros dos años de escolaridad.

 

Los esfuerzos por mejorar la educación deben compaginarse con una adecuación de la oferta educativa a las competencias requeridas por el mercado laboral. En América Latina la probabilidad de que una empresa registre problemas severos para cubrir sus necesidades de capital humano es 3 veces mayor que la de una empresa ubicada en el Sur de Asia, y 13 veces mayor que la de una empresa en la región del Pacífico Asiático.

 

Para hacer frente a esta situación, es necesario mejorar la conexión entre la oferta y demanda de competencias, desarrollando y fortaleciendo los sistemas y programas de formación técnica y profesional.

 

El tercer elemento clave es la innovación. De acuerdo con estimaciones del Centro de Desarrollo de la OCDE, el capital de innovación de América Latina asciende a tan solo 13% del PIB, en comparación con un 30% en la OCDE. Los países de América Latina tienen que promover la creación de mejores, más modernos y más efectivos sistemas nacionales de innovación, que fomenten la participación de las empresas en la innovación, infraestructura física y de TICs a fin de promover una mayor inclusión, una mejora en el acceso a la tecnología y nuevos mecanismos de apoyo a las PYMES.

 

Y por supuesto, permítanme concluir mencionando otros dos ámbitos en donde nos urge, a todos los países de la región, lanzar grandes estrategias de reformas estructurales: en el fortalecimiento del estado de derecho y el combate a la corrupción. Esta es la agenda que ahora debemos empujar todos juntos para recobrar la confianza de las sociedades en sus gobiernos y sus empresas; para recuperar la confianza en la democracia. De acuerdo con el Latinobarómetro sólo el 39% de los latinoamericanos están satisfechos con el funcionamiento de su democracia.

 

Señoras y señores,

 

América Latina logró avances importantes en la década pasada, pero la única manera de consolidarlos y hacer frente a las nuevas realidades económicas internacionales es por medio de reformas profundas que permitan reducir significativamente la pobreza y la desigualdad.

 

La OCDE está decidida a apoyar este esfuerzo mediante una intensa cooperación con la región: México y Chile son dos de nuestros miembros más activos; Colombia y Costa Rica están en proceso de acceso; en diciembre de 2014 lanzamos un amplio Programa País con Perú y el miércoles pasado firmamos un acuerdo de cooperación con Brasil, que desde 2007 es un socio clave de la Organización; Argentina, República Dominicana y Panamá son miembros del Centro de Desarrollo y muy pronto se les sumará Uruguay; y hemos invitado a Don Enrique Iglesias para que nos ayude a impulsar esta relación.

 

El día de ayer, nuestros Ministros nos dieron un fuerte mandato para lanzar un Programa Regional para América Latina durante la reunión Ministerial de 2016, que presidirá Chile. Y aquí les confirmo que durante mi próximo Tercer Mandato al frente de la OCDE, la importancia de América Latina para nuestra Organización, y nuestra colaboración con el BID y el Gobierno de Francia en esta región, crecerán a paso acelerado. ¡Muchas gracias!