Secretary-General

Foro Económico Internacional para América Latina y el Caribe 2017

 

Palabras de Angel Gurría,

Secretario-General, OCDE

París, Francia, 9 de junio de 2017  

(Preparado para su distribución)

 

 


Presidente Kuczynski, Monsieur le Ministre Le Maire, Estimado Luis Alberto,


Es un placer participar una vez más en la apertura del Foro Económico Internacional para América Latina y el Caribe. Nos da mucho gusto hacerlo con una nueva administración francesa que ha traído un nuevo entusiasmo a Europa, pero también a otras regiones amigas que quieren ver a una Europa unida y abierta, como es el caso de América Latina y el Caribe. Aprovecho para agradecer también la presencia del Secretario de Estado de Cooperación y para Iberoamérica de España, Fernando García Casas.


Este encuentro es ya una muy arraigada tradición en las relaciones de la OCDE con Francia y Latinoamérica. Esto gracias al apoyo de instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo, uno de nuestros principales socios en la región. Les agradezco su liderazgo y compromiso para llevar a cabo este Foro.


El cambio de polaridad en América Latina

Una de las canciones más emblemáticas de América Latina, inmortalizada por la sublime interpretación de Mercedes Sosa, lleva por título “Todo Cambia”. Cambia, todo cambia, advierte el estribillo. ¡Vaya, cómo han cambiado las cosas para nuestra querida región!


Después de casi una década de crecimiento promedio fuerte y sostenido, América Latina ha entrado en un periodo complicado.


En 2016, la economía de América Latina se contrajo un 1%. Si bien en 2017 y 2018 se espera un regreso a tasas de crecimiento positivas, cercanas al 1.2% y 2.1%, estos niveles de crecimiento seguirán siendo modestos, por debajo del promedio mundial (3.5% en 2017 y 3.6 en 2018). Pero sobre todo, muy por debajo del dinamismo que la región necesita para eliminar la pobreza y las desigualdades que tanto daño hacen a nuestros países.


La desaceleración del crecimiento ha comenzado a revertir algunos de los importantes avances en materia de reducción de la pobreza. De acuerdo con estudios recientes, en 2015, 7 millones de latinoamericanos volvieron a caer en la pobreza, la cual volvió a alcanzar a cerca de 30% de la población, lo que equivale a 175 millones de personas. Muchos otros millones viven en estado de vulnerabilidad enfrentando cotidianamente ese mismo riesgo.


Esto es particularmente preocupante en una región que tiene los niveles de desigualdad más altos del mundo. El 10% más rico concentra cerca de 70% de la riqueza de la región. De hecho, la fortuna de los multimillonarios creció, entre 2002 y 2015, a un ritmo anual 6 veces mayor al crecimiento promedio del PIB regional. Reducir estas desigualdades es un imperativo ético, social y político, pero también económico. Como muestra el trabajo de la OCDE sobre crecimiento incluyente y sobre el nexo productividad-inclusión, no se puede acortar distancias en renta y bienestar sin una sociedad más incluyente.


Para ello es crucial continuar con el esfuerzo de reforma, acelerarlo, mejorar la implementación y, sobre todo, mejorar la preparación y las oportunidades de los jóvenes.


Juventud, divino tesoro

Ya lo decía muy claro el gran Rubén Darío: juventud, divino tesoro. La juventud es el tesoro más grande de América Latina. No debemos perderlo. América Latina nunca tendrá tantos jóvenes como los que tiene ahora: cerca del 25% de los Latinoamericanos – alrededor de 163 millones de personas - tienen entre 15 y 29 años. Este “bono demográfico” no va a durar mucho, por lo cual debe aprovecharse al máximo. Por ello, es crucial que nuestros países promuevan reformas que les garanticen una mejor educación, que los empoderen con las mejores competencias para el siglo XXI.


Nuestro estudio Perspectivas Económicas de América Latina 2017 analizó las competencias, habilidades, destrezas y capacidad de emprendimiento de la juventud en América Latina. Tenemos mucho que mejorar.


Los países latinoamericanos siguen enfrentando un serio problema de calidad y equidad en sus sistemas educativos. La prueba PISA de la OCDE muestra que diversos países de la región registran un retraso en su desempeño equivalente a 2 años y medio respecto del promedio OCDE.


Esto afecta las perspectivas de desarrollo de los jóvenes. Sólo el 59% de los jóvenes latinoamericanos ha completado la educación secundaria. El 21% no está en educación, ni en empleo, ni en formación, y entre ellos, 76% son mujeres. En consecuencia, dos de cada tres jóvenes latinoamericanos no tienen las habilidades necesarias para entrar al mercado laboral formal. La situación de nuestros jóvenes es preocupante: de acuerdo con un análisis conjunto entre el Centro de Desarrollo y el Banco Mundial, cerca de 67% de los jóvenes latinoamericanos son pobres o vulnerables. ¡No puede ser!


¡Hay que romper este círculo vicioso!


La región tiene experiencias exitosas que compartir, como el programa ProJoven en Perú, la Ley de Emprendedores de Argentina, o la Estrategia de Competencias, Destrezas y Habilidades que México está lanzando con el apoyo de la OCDE. También funcionan las políticas que desarrollan instrumentos financieros flexibles para el emprendimiento, como Ruta N en Colombia o Start-up en Chile. Hay que potenciarlas y compartirlas.


Pero enfrentar estos desafíos requerirá también mejorar la calidad de los gobiernos y las instituciones de nuestros países. Este es el tema de nuestro próximo estudio Perspectivas Económicas de América Latina 2018: Repensar las Instituciones para el Desarrollo.


Instituciones y gobiernos eficientes, transparentes, confiables

Los gobiernos de América Latina han mejorado mucho en las últimas décadas. Hemos avanzado en la consolidación de instituciones democráticas, en la construcción de un marco de estabilidad macroeconómica y en la implementación de políticas de gobierno abierto. Sin embargo hay que acelerar las reformas y, sobre todo, mejorar su implementación para que los gobiernos sean más eficientes, más transparentes, más cumplidores y por ende confiables.


Nuestros gobiernos tienen que mejorar su capacidad para transformar los impuestos en equidad. En América Latina, los sistemas de beneficios sociales son mucho menos redistributivos que en los países OCDE. Asimismo, es necesario mejorar la calidad general del gasto público, reforzar el diseño de los sistemas de protección social para focalizarlo mejor en los más necesitados y mejorar la incidencia de los gastos específicos en algunos sectores.


También es fundamental incrementar la transparencia de los gobiernos por medio de iniciativas de gobierno abierto. La creación de portales de transparencia, la puesta en marcha de ventanillas únicas que simplifiquen los trámites, el uso de internet para promover la participación ciudadana en políticas públicas comienzan a ganar terreno. La OCDE está apoyando estos esfuerzos con estudios regionales y nacionales de mejora regulatoria, compras públicas y gobierno abierto.


También es indispensable promover la integridad y mejorar la impartición de justicia. América Latina debe fortalecer sus sistemas jurídicos y definir claramente las obligaciones, responsabilidades y sanciones para las personas y empresas que se vean implicadas en prácticas de corrupción. Asimismo, es clave contar con autoridades especializadas en combate a la corrupción, así como con mecanismos que protejan a los sonadores de alerta. Nuestros Estudios de Integridad en países como Brasil, México y Perú, están ayudando a avanzar en este sentido.


Presidente Kuczynski, Ministre Le Maire, Luis Alberto,


Los países de América Latina y el Caribe están haciendo grandes esfuerzos. En un momento en el que otros países están optando por el aislamiento y el proteccionismo, la región sigue apostando por la apertura y la globalización. Hay que ayudarla a transformar esta apertura en crecimiento incluyente y sustentable.


La OCDE lo está haciendo, a través de nuestro Programa Regional para América Latina y un sinnúmero de acciones con gobiernos federales y locales. Pero además estamos trabajando para incorporar a más países latinoamericanos a la OCDE: a los ya miembros, México y Chile, pronto se sumarán Colombia y Costa Rica, que ya están en proceso de acceso. Perú, Argentina y Brasil ya han solicitado su incorporación. Otros como Guatemala se están acercando. Y nuestro Centro de Desarrollo sigue abierto a todos los países de la región. Ya contamos con 11 miembros latinoamericanos. Seguiremos trabajando para que haya más OCDE en América Latina y más América Latina en la OCDE. Cuenten con nosotros. ¡Muchas gracias!