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OECD Secretary-General

Presentación del Estudio Económico de la OCDE sobre Colombia 2019

 

Discurso de Ángel Gurría

Secretario General de la OCDE

24 de octubre de 2019 - Bogotá, Colombia

(Versión para su distribución) 

 

 

Presidente Duque, Vicepresidenta Ramírez, Ministro Carrasquilla, Distinguidos invitados, Señoras y Señores:


Es un placer estar en Bogotá para presentar el cuarto Estudio Económico de la OCDE sobre Colombia. Esta es una edición especial. Es la primera desde que Colombia fue invitada a unirse a la OCDE, en mayo del año pasado. En breve culminará el proceso de adhesión, que esperamos con mucha ilusión, y la OCDE elaborará un Estudio Económico de Colombia cada dos años.


Quisiera dar las gracias al Presidente Duque, al Ministro de Hacienda y Crédito Público y a sus equipos por el extraordinario apoyo que hemos recibido durante la preparación de este informe.

 

A pesar del complejo contexto internacional, el desempeño de Colombia es bueno

Este estudio llega en un momento crítico para la economía mundial. El informe Perspectivas Económicas de la OCDE, que publicamos en septiembre, advierte que el crecimiento mundial se ralentizará en los próximos años, pasando del 3,6% en 2018 al 2,9% en 2019 y al 3% en 2020; mientras que los riesgos de ulteriores ajustes a la baja siguen aumentando. Son las previsiones de crecimiento más bajas desde la última recesión mundial.


En este contexto, es alentador comprobar que el desempeño económico de Colombia se sitúa por encima del promedio de la OCDE. Proyectamos una sólida expansión del crecimiento del PIB colombiano, que pasará del 2,6% registrado en 2018 al 3,4% en 2019 y al 3,5% en 2020, situándose entre los niveles más altos en la región.


Colombia cuenta además con un marco macroeconómico sólido, por lo que está bien equipada para hacer frente a un entorno exterior cada vez más complejo. La credibilidad del objetivo de inflación y la política monetaria han actuado como amortiguadores eficaces, y el sólido marco fiscal ha posibilitado una consolidación gradual en apoyo de la demanda interna.


También se han logrado avances importantes en el frente social en las últimas décadas, gracias a la mejora del acceso a la educación y a las transferencias sociales. La esperanza de vida al nacer pasó de 60 años en 1970, a 70 años en 2016. Además, la pobreza disminuyó en 15 puntos porcentuales en el último decenio: del 42% en 2008 al 27% en 2018, según datos oficiales.


Y me gustaría felicitar al Presidente y al Ministro por su respuesta ante la crisis migratoria. La gran afluencia de migrantes procedentes de Venezuela representa un gran desafío social y económico. A pesar de ello, las autoridades gestionaron la situación con generosidad, proporcionando asistencia fronteriza oportuna y garantizando la necesaria atención de emergencia.

 

Sin embargo, persisten desafíos importantes

A pesar de estos avances, Colombia sigue enfrentando desafíos importantes.


La productividad laboral es baja, incluso en comparación con otros países de América Latina, y solo alcanza un tercio del nivel promedio de la OCDE. Además, el crecimiento de la productividad ha tenido una dinámica descendente, y contribuye cada vez menos al crecimiento potencial: de una contribución de 2,2% a solo 0,1% entre 2002 y 2018.


La informalidad es tanto una causa como una consecuencia de la baja productividad. Si bien es cierto que el recorte de las contribuciones a la Seguridad Social de 2012 contribuyó a reducir la informalidad, los niveles siguen siendo altos: el 60% de los trabajadores son informales.iv
Además, la brecha entre ricos y pobres sigue siendo una de las más altas de América Latina, y más elevada que la de todos los países de la OCDE.


Por otro lado, es necesario alejarse de los motores tradicionales del crecimiento (las industrias extractivas intensivas en capital y los términos de intercambio favorables), que ya han alcanzado sus límites.

 

Políticas para enfrentar los desafíos

Para hacer frente a estos desafíos, el Estudio Económico de Colombia que presentamos hoy incluye algunas recomendaciones. Permítanme destacar algunas de las más importantes:


En primer lugar, es fundamental impulsar los ingresos tributarios de manera sustentable, al tiempo que se logra un sistema impositivo más favorable al crecimiento y a la equidad. Esto podría lograrse ampliando las bases de los impuestos a las personas, así como del IVA, reduciendo el nivel del impuesto sobre la renta de las sociedades y eliminando las numerosas exenciones fiscales. La Ley de Financiamiento,ii que esperamos vuelva a aprobar el Congreso antes de finales de año, es un paso en la buena dirección, pues reduce la carga fiscal de las empresas y refuerza la lucha contra la evasión fiscal.


Para incrementar la recaudación, se podría dar impulso a los impuestos medioambientales, así como fortalecer la administración tributaria para continuar reduciendo la evasión fiscal. Un examen de los gastos también ayudaría a identificar aquellos programas ineficientes o no rentables, según su impacto sobre la equidad o la productividad. Estas reformas ayudarían a Colombia a lograr una mayor inclusión y a atraer inversiones.


En segundo lugar, es necesario revitalizar la productividad. Situar a Colombia en la senda de un crecimiento más sólido requerirá impulsar la productividad, que es muy baja, incluso en comparación con la de otros países latinoamericanos. La productividad se ve obstaculizada por la falta de competencia que, aunque ha mejorado, se podría reforzar con sanciones más severas y disuasivas contra las conductas anticompetitivas.


Además, la economía sigue relativamente cerrada, las exportaciones siguen siendo bajas y concentradas en pocos productos y países, la integración en las Cadenas Globales de Valor es limitada y gran parte de la economía está protegida de la competencia internacional. Alejarse del modelo basado en productos básicos requerirá reducir los aranceles y las barreras no arancelarias,iii mientras que se mejoran las aduanas y la logística para fomentar el crecimiento y la productividad. Por otro lado, reducir las grandes brechas de infraestructuras también ayudaría a disminuir los costos de exportación y a incrementar la competitividad. Y al mismo tiempo, se deben conservar la biodiversidad, los recursos naturales y el medio ambiente.


En tercer lugar, es esencial mejorar la política social y la calidad del empleo. A fin de asegurar que los beneficios del crecimiento sean ampliamente compartidos por todos los colombianos, hace falta instrumentar reformas que fomenten la creación de empleos formales y de alta calidad.


Para ello, se necesita una estrategia integral con reformas en diversas áreas, como la reducción de costos laborales no salariales; mejorar la calidad y la pertinencia de la educación y la capacitación; reducir la contratación atípica; mejorar el funcionamiento del sistema de prestaciones por desempleo y adoptar medidas para integrar a un mayor número de mujeres en el mercado de trabajo. Las reformas para orientar el gasto social hacia los más necesitados, así como la activación y el fortalecimiento del sistema de pensiones son igualmente cruciales para reducir las desigualdades.

 

Señoras y señores:


El Gobierno del Presidente Duque tiene una importante agenda de reformas, plasmadas en el Plan Nacional de Desarrollo el cual está plenamente alineado con las prioridades que señalan tanto el Estudio Económico de Colombia que hoy entregamos como el estudio Perspectivas Económicas de América Latina 2019, ambos de la OCDE.


Aprovechando estos logros, es necesario seguir llevando a cabo reformas estructurales para que Colombia converja hacia los niveles de vida de la OCDE y haga que su economía sea más incluyente. La OCDE está convencida de que Colombia cuenta con la determinación y la voluntad reformadora necesarias para seguir avanzando. La OCDE está lista para ayudarles a diseñar, promover e implementar mejores políticas para una vida mejor. Gracias.

 

 

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