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OECD Secretary-General

Desayuno con Empresarios: 50VO Aniversario de la Universidad Anahuac

 

Palabras de Angel Gurría, OCDE Secretario General, Desayuno con Empresarios: 50VO Aniversario de la Universidad Anahuac - Hacia un Desarrollo Incluyente y Sustentable para la Paz: La Responsabilidad Social Empresarial

 

 

9 enero de 2015, México DF
(As prepared for delivery)



Señor Rector, Estimados Representantes de la Comunidad Empresarial Mexicana, Alumnos y Ex-Alumnos de la Universidad Anahuac, Señoras y Señores:


Es un gran gusto participar en este 50vo aniversario de la Universidad Anahuac. Agradezco a la Universidad Anahuac del Norte, al Instituto de Desarrollo Empresarial Anahuac, al Centro para la Responsabilidad y Sustentabilidad de la Empresa y la Catedra Shimon Peres por la Paz, por invitarme a impartir esta conferencia.

El tema que me han pedido abordar, la promoción del desarrollo incluyente y sustentable para la paz,  con particular atención a la responsabilidad social de las empresas, es de enorme relevancia para el mundo entero, y desde luego, para nuestro país.


Las empresas y los negocios que ellas promueven juegan un papel fundamental en la construcción de economías más  incluyentes y más sustentables. Y México necesita más que nunca un desarrollo equitativo y respetuoso del medio ambiente.

Permítanme comenzar con algunos comentarios sobre el contexto económico internacional.


Seis años de crisis…y aún contando


La economía internacional se está entrando en el séptimo año de la crisis. A pesar de grandes esfuerzos, el crecimiento de la economía global sigue siendo modesto y disparejo. De acuerdo con nuestras últimas estimaciones, en 2014 se registrará una tasa de crecimiento cercana al 3.3%; para 2015 esperamos un 3.7%.


Si bien la economía de Estados Unidos se está reactivando con un crecimiento de 2.2% en 2014, tanto la Zona Euro como Japón siguen experimentando tasas muy bajas, cercanas al 0%.

En el caso de México, nuestro Estudio Económico de México 2015 que acabamos de presentar, reporta un crecimiento por debajo del 2.5% para 2014. Si bien para 2015 se espera un crecimiento cercano al 3.9% este desempeño sigue estando por debajo del potencial, y desde luego por debajo de lo que México requiere para terminar con la pobreza y la desigualdad.


Si bien México ha tenido avances muy importantes en la reducción de la pobreza extrema, el país sigue enfrentando desafíos enormes en materia de pobreza y desigualdad. De acuerdo con estudios de CONEVAL, cerca del 80% de la población mexicana vive en condiciones de pobreza y vulnerabilidad (ya sea por carencias sociales o por ingresos). 


Mientras que los análisis de la OCDE revelan que la diferencia entre los salarios del 10% más rico de la población y el 10% más pobre es de 31 veces (en contraste con un promedio de la OCDE de 10 veces).  

La ambiciosa batería de reformas que el Gobierno de México está impulsando puede tener un impacto muy favorable sobre la productividad, el crecimiento y la reducción de la desigualdad.


De hecho nuestro Estudio Económico de México reporta que, con base en diversos estudios, una implementación efectiva del paquete de reformas de la administración actual podría aumentar el crecimiento de la economía mexicana en cerca de 1% extra al año durante la próxima década.


Esto requiere, por supuesto, de un fortalecimiento del estado de derecho y una reducción de la informalidad. Pero además requiere de la contribución activa y responsable del sector empresarial.

Las empresas y su manera de hacer negocios tienen un impacto muy grande en el tipo de crecimiento económico que experimentan nuestros países. Para dejar la crisis atrás y promover un crecimiento más fuerte, más limpio y más justo, las empresas de todo el mundo también deben de aplicar reformas de fondo para impregnar su cultura de negocios de ética y responsabilidad social, en el sentido más amplio del término. Permítanme dar algunos ejemplos.

 

Responsabilidad Social para un Desarrollo Incluyente y Sustentable



Primero, responsabilidad social pagando impuestos:
 Las empresas privadas, y sobre todo las grandes empresas, han desarrollado una serie de prácticas muy sofisticadas para evadir impuestos. Una de las formas más eficaces es lo que en la OCDE hemos denominado BEPS (Base Erosion and Profit Shifting), mediante la cual las empresas erosionan su base impositiva y trasladan sus ganancias a jurisdicciones de bajos o zero impuestos.


Estas prácticas erosionan la integridad de nuestros sistemas fiscales, dañan las capacidades de nuestros gobiernos y corroen la confianza de los ciudadanos. La OCDE acaba de presentar con el G20 un Plan de Acción para terminar con estas prácticas empresariales y ya estamos viendo los primeros frutos: en apenas 5 años, cerca de $37,000 millones han entrado a las arcas de los gobiernos en programas voluntarios.


Estos son recursos muy necesarios para estimular el crecimiento incluyente.


Segundo, responsabilidad social combatiendo el cohecho: Este es otro fenómeno corrosivo para nuestras economías y nuestras sociedades. De acuerdo con información de la Convención Anti-Cohecho de la OCDE, basada en acciones contra 263 individuos y 164 entidades involucrados en prácticas de cohecho internacional de servidores públicos, entre 1999 y 2014, el monto de las “mordidas” representan en promedio cerca del 11% de las transacciones de negocios internacionales y el 35% de las ganancias. 


La mayor parte de estas “mordidas” se pagan para ganar licitaciones públicas, por lo que esto afecta la calidad de los servicios públicos. Cabe destacar que México no ha reportado ni uno de los 427 casos de cohecho internacional que tenemos registrados.


Tercero, responsabilidad social promoviendo la competencia: La competencia es una de las condiciones esenciales para el buen funcionamiento de una economía de mercado. Por el contrario, la falta de competencia es un lastre para el desempeño económico.


Un estudio conjunto de México y la OCDE indica que en nuestro país el 30% del gasto familiar ocurre en mercados donde la competencia es débil y los precios son 40% más altos de lo que podrían ser si los mercados fueran más competitivos.


Lo peor de todo es que las más afectadas son las familias más pobres, que gastan el 42% de su ingreso en esos mercados. Las empresas responsables favorecen la competencia, porque saben que así se fortalecen entre sí, al tiempo que benefician a la sociedad, que a fin de cuentas es su mercado.


Cuarto, responsabilidad social en el financiamiento de la democracia: Esta es un área a la que estamos dedicando cada vez más atención en la OCDE. El financiamiento de los partidos políticos y candidatos durante campañas electorales puede traducirse en una captura de la política (y de las políticas) por parte de los grandes capitales, convirtiendo a la democracia en un mercado en el que las decisiones y políticas se pueden influir con dinero.


Algo similar sucede con los grupos de lobbying y la falta de transparencia en su relación con los tomadores de decisiones. Estas prácticas erosionan la confianza ciudadana en el gobierno: cerca del 60% de la población de los países de la OCDE no confía en el gobierno.


Finalmente, responsabilidad social, en la protección del medio ambiente: Las empresas tienen un impacto enorme en el medio ambiente. Estudios recientes sugieren que dos terceras partes de las emisiones de gases efecto invernadero entre 1854 y 2010 son producto de la actividad de 90 empresas. 


El planeta no resiste el modelo industrial y los patrones de consumo que hemos venido promoviendo durante el siglo XX y XXI. Como mencioné en la cátedra de Cambio Climático que impartí hace unos meses en la London School of Economics, la única forma de evitar un escenario de catástrofe global es avanzar hacia cero emisiones netas en la segunda mitad de este siglo.

Desde luego que además de estos frentes, una empresa con responsabilidad social debe de promover otras prácticas clave, como fortalecer el gobierno corporativo, respetar los derechos humanos, estimular la generación del capacidades locales, fomentar la formación del capital humano, desarrollar e implementar prácticas auto-disciplinarias y sistemas de gestión, abstenerse de tomar medidas discriminatorias, e implementar la debida diligencia. Estas y otras acciones están mencionadas en las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales.


Señor Rector, Señoras y Señores:

Todos queremos un México en paz, un México sin violencia, un México exitoso y seguro. El único camino hacia ese México es a través del crecimiento incluyente y sustentable. La implementación efectiva de las reformas puede contribuir a promover este crecimiento, pero la contribución de un sector empresarial socialmente responsable también es esencial.

Por ello me da mucho gusto celebrar los 50 años de la Universidad Anahuac, una institución que promueve estos valores de responsabilidad social y solidaridad, hablando de estos temas tan importantes para construir un México exitoso, incluyente y en paz.


La OCDE está trabajando con México para ayudar a transformar las reformas en un crecimiento más fuerte, más incluyente y más sustentable. Y estamos listos para sumar al sector empresarial mexicano a estos esfuerzos. ¡Juntos lo lograremos!

Muchas gracias.