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OECD Secretary-General

IX Foro de Innovación Educativa – Fundación Iruaritz Lezama

 

Palabras de Ángel Gurría

Secretario General, OCDE

Madrid, España - 14 de junio 2018

(As prepared for delivery)

 

 

 

Embajador, Padre Lezama, Señoras y Señores,


Agradezco la invitación a este encuentro sobre uno de los temas más importantes que deben enfrentar nuestras sociedades: la innovación en nuestros sistemas educativos.

 

El lento progreso de la innovación educativa

Déjenme empezar con una pregunta: ¿por qué necesitamos la innovación educativa? Y la voy a intentar responder con evidencia. En 2015, casi uno de cada dos estudiantes –cerca de 12 millones de jóvenes de 15 años en 70 países de ingresos altos y medios– no eran capaces de alcanzar los objetivos de lectura básica, matemáticas o ciencia del Programa Internacional de Evaluación de Alumnos de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés).

 

Cuesta trabajo decirlo y aceptarlo. Durante la última década, prácticamente no ha habido mejoras en los resultados de aprendizaje de los estudiantes en el mundo occidental, a pesar de que el gasto en educación aumentó cerca de un 20% durante este período. Desafortunadamente, en muchos países, la calidad de la educación que reciben los estudiantes se puede predecir por su código postal.

 

Esta es una situación verdaderamente preocupante, pues sabemos que sin una educación de calidad y sin una combinación adecuada de competencias, habilidades y destrezas, la gente queda marginada; los países no se benefician por completo de los avances tecnológicos, ni éstos se traducen en progreso social. Por ello, todos los países, todos los gobiernos, deben innovar constantemente en sus sistemas educativos, sus métodos y programas para mantenerse a la vanguardia en un mundo digital que va a toda velocidad.

 

Y por supuesto que a veces se ve cuesta arriba, y hay quien se pregunta: ¿en verdad se puede reformar e innovar en los sistemas educativos? Muchos son tan grandes, tan complejos, tan controlados por los poderes fácticos. ¿Es posible innovar en educación? En la OCDE tenemos la evidencia de que sí es posible. Permítanme contarles un secreto: los resultados de aprendizaje entre el 10% de los estudiantes vietnamitas y estonios más desfavorecidos son mejores que aquellos del 10% de las familias más ricas en la mayoría de América Latina, y ya están a la par de los estudiantes promedio en Europa y Estados Unidos. Ellos vinieron de atrás. Ellos innovaron. Ellos mejoraron.

 

Además, en la mayoría de los países podemos encontrar excelentes escuelas, como Santa María la Blanca aquí en Madrid. La prueba de que dentro de un mismo sistema educativo haya centros que despuntan demuestra la importancia que las buenas políticas tienen en los resultados escolares.

 

¡Así que claro que puede lograrse! Es más, debe hacerse y tenemos que redoblar esfuerzos.

 

Hay mucho que mejorar

El año pasado, publicamos el primer reporte Midiendo la Innovación Educativa y es bastante sombrío. Por ejemplo, la mayoría de los sistemas educativos tienen el objetivo de desarrollar el pensamiento crítico de los niños, la creatividad y habilidades de comunicación. Esto requiere que los maestros den a los niños el suficiente espacio para expresar sus ideas. Así que en 2006 preguntamos a los jóvenes de 15 años en PISA si tenían oportunidad para expresarse en algunas de sus clases. Y resultó que en los países OCDE, sólo uno de cada cinco alumnos dijo que “sí”. En 2015 preguntamos lo mismo, y de nuevo sólo respondió “sí” uno de cada cinco estudiantes (en el caso español, sólo uno de cada diez). Esto es preocupante.

 

El gran dilema para los docentes es que las habilidades cognitivas estándar, es decir, el tipo de cosas que son fáciles de enseñar y evaluar, también son las habilidades más fáciles de digitalizar, automatizar y subcontratar.

 

Las últimas estimaciones de la OCDE muestran que en España, casi el 22% de los empleos corre un alto riesgo de automatización en los próximos 15-20 años. Además, otro 30% de los empleos corre el riesgo de sufrir cambios significativos en la forma en la que se llevan a cabo, así como las habilidades que requieren. Ese futuro está más cerca de lo que pensamos, pues muchos observamos hoy cómo los trabajadores en empleos con alto riesgo de automatización son cada vez menos demandados en los mercados laborales.

 

El conocimiento de vanguardia siempre será esencial. Sin embargo, el éxito de la educación ya no se basa en reproducir el contenido, sino en extrapolarlo y aplicarlo de forma creativa. Eso requiere desarrollar otras aptitudes, otros talentos, otras magias. Y requiere trabajarlas cuanto antes. La evidencia empírica demuestra que la educación precoz es una herramienta eficaz para mitigar las diferencias debidas al origen social de los niños.

 

Además, para que estas habilidades se transformen en oportunidades para todos, los padres, profesores, legisladores y líderes de opinión deben romper con los estereotipos de género, sobre todo los ligados al área de ciencias y tecnología (STEM). Incluso cuando las niñas se gradúan en este campo, tienen menos probabilidades que los niños de trabajar en puestos relacionados. Entre los graduados con títulos de ciencias de un subconjunto de países de la OCDE, solo el 43% de las mujeres trabajan como profesionales en física, matemáticas e ingeniería, en comparación con el 71% de los hombres. Como resultado, solo el 13.7% de los inventores que presentaron patentes en la OCDE son mujeres.

 

La OCDE está lista para apoyar la innovación de los sistemas educativos

La OCDE promueve esa reflexión sobre los tipos de habilidades, actitudes y valores que se necesitan para tener éxito en el mundo del mañana a través de sus proyectos El Futuro de la Educación y las Habilidades 2030 y Ambientes Educativos Innovadores del Estudio de Habilidades Sociales y Emocionales y de la iniciativa Getting Skills Right.

 

El desafío es que el desarrollo de estas habilidades cognitivas, sociales y emocionales requiere de un enfoque de aprendizaje y de enseñanza distinto. Los maestros deberán asumir plenamente su papel como educadores éticos, aprendices colaborativos, diseñadores innovadores, líderes transformadores y constructores de comunidades.

 

Para hacer esto una realidad, la OCDE apoya a los países miembros a diseñar mejores políticas a través del proyecto de Enseñanza Innovadora para el Aprendizaje Efectivo, que investiga cómo mejorar la calidad de los maestros y de la enseñanza para optimizar el aprendizaje de los alumnos. También producimos la Encuesta Internacional para la Enseñanza y el Aprendizaje, que recolecta información de los maestros y los directivos escolares sobre las condiciones de trabajo y el ambiente de aprendizaje. Los sistemas educativos más exitosos atraen y retienen a los mejores maestros, ofrecen una compensación adecuada, fomentan el desarrollo profesional continuo y proporcionan retroalimentación constante.

 

Para transformar la educación a gran escala, no sólo necesitamos una visión radical y alternativa de lo que es posible, sino estrategias e instituciones efectivas. Las escuelas actuales surgieron en la época de la revolución industrial cuando era adecuado y eficiente educar a los estudiantes en serie y capacitar a los maestros una sola vez a lo largo de su vida profesional. Esta estructura hace que el cambio, en un mundo de transformaciones veloces como el nuestro, sea demasiado lento. El mundo va muy rápido, ¡hay que acelerar!

 

Sr. Embajador, Padre Lezama, distinguidos invitados, señoras y señores,


En la economía global, el desempeño de los sistemas educativos se ha convertido en la clave del éxito, particularmente en el contexto de los cambios tecnológicos que están afectando a nuestras economías. La innovación educativa debe ser una gran aliada de la inclusión social, del desarrollo integral de los individuos, de las manifestaciones de solidaridad y empatía hacia los demás.

 

Educación es adaptación permanente, cambio constante, ¡innovación continua! Como dijo el gran educador y pedagogo Paulo Freire: “todos nosotros sabemos algo, todos nosotros ignoramos algo, por eso aprendemos siempre.” La OCDE está lista para apoyar un esfuerzo colectivo de todos los involucrados en la educación para que esto suceda: estudiantes, padres, maestros, líderes escolares y legisladores, y estamos listos para apoyar al nuevo gobierno español en esta importante empresa. Gracias.

 

 

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